Manabí 2014 – 12

Diálogo con Joselías

MANABÍ, REGIÓN AUTONÓMA

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Por Joselías Sánchez Ramos

Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí
joselias@gmail.com / jose.sanchez@uleam.edu.ec
Manta, 30 de junio de 2008

Hola amigos. Que pierde Manabí si se une a otra provincia para ser región autónoma anda pregonando el señor Presidente de la República pidiendo a los manabitas que no se dejen engañar por el discurso de la derecha que ha saqueado a la provincia y nunca ha hecho nada.

Lo dice en Portoviejo el pasado 25 de junio durante la sesión conmemorativa de la provincialización. Lo dice ahora en Esmeraldas el pasado sábado 28 de junio durante su enlace radial sabatino.

Hombre de talento como es, don Rafael repite su discurso en dos provincias configuradas como petroleras, ambas unidas por oleoductos, ambas con refinerías, ambas con puertos petroleros y, de manera particular, Manabí, al servicio de los intereses petroleros de Venezuela.

Las dos provincias, entonces, podrían enlazarse en una autonomía regional para configurar la región petrolera de la costa ecuatoriana.

Hace bien y a tiempo determinar las ideas porque sus partidarios, de tanta adoración, lo interpretan mal. Acá, en Manabí, no bien concluye su discurso dirigido a los “chicos” de Portoviejo, sus fans, (fanáticos, seguidores, etc.) inmediatamente comienzan a pregonar, que debemos unirnos con Santo Domingo de Los Tsáchilas, unos, mientras otros proclaman que debemos unirnos a Santa Elena.

Lamentablemente, señor Presidente y parece usted no entenderlo, la autonomía regional es un ideal manabita, un sueño de esta nación chola – montuvia, un propósito de futuro al que no vamos a renunciar porque Usted pregone lo contrario o diga que es un discurso de la derecha.

Manabí tiene una identidad regional, una identidad cultural, una identidad etnográfica, una identidad histórica, un sentimiento humano, una ecuación del conocimiento que hemos ido consolidando a lo largo de más de dos mil años.

La identidad es una relación de pertenencia. “La identidad personal es un problema social por cuanto una persona se convierte en tal en la medida en que adopta las actitudes del otro, de los otros y del grupo, experiencia que configura la conciencia de si”. Esta identidad personal, por el efecto comunicacional de las interrelaciones desemboca en la identidad colectiva.

Si cada acto de pensamiento es un acto de comunicación, son válidos entonces, los estudios de la Comunicología, es decir, de las Ciencias de la Comunicación, para entender y reconocer en el hombre su identidad individual, su identidad colectiva, dado que su “yo personal” se convierte en “yo grupal” a través de las interrelaciones o interacciones que el hombre genera a través de la comunicación, en un espacio de tiempo y territorio determinados.

En el caso de nuestra provincia – región concibo la identidad manabita de la siguiente manera:

“Es una identidad regional, una conciencia compartida de los habitantes de Manabí, una conciencia de pertenencia a una comunidad regional especifica, resultado de un largo proceso que se inicia en la prehistoria latinoamericana, se condiciona durante la conquista, se refuerza durante la colonia, se vigoriza durante las luchas de la independencia, se trasluce durante la Republica como revolución alfarista, para convertirse hoy en una ideología manabita desarrollada sobre la territorialidad y la etnicidad”.

La conceptualización está planteada. Frente a la historia oficialista que sigue deformando la identidad cultural de nuestros pueblos, es necesario reafirmar la identidad manabita.

Es imprescindible, porque ahora y según la versión centralista de la historia, fueron los Puruhaes quienes entregan la diosa Umiña a los Quitus. La quiteñidad se apodera ahora de la “diosa de la salud” arrebatándosela impunemente a la Cultura Manteña como se apodera de los sellos de la Cultura Jama-Coaque y del “sol de oro” de la Cultura Tolita, todas ellas culturas aborígenes de la costa ecuatoriana.

El discurso oficial desconoce nuestra capacidad cultural y económica predicando que debemos unirnos a otras provincias para ser autónomos como si este gobierno que pretende durar 100 años, según sus más recalcitrantes promotores, pueda reducir la identidad manabita a un discurso de derecha.

Es el propio don Rafael quien, en su discurso de Portoviejo reconoce que en esta indómita región provincial surge la cultura Valdivia, la mas antigua del continente (Periodo Formativo 10.000 hasta 500 AdC) que va transformado su desarrollo cultural en otras fases como la Machalilla y Chorrera; que se perfecciona en el Período de Desarrollo Regional (500 AdC hasta inicios de la era cristiana) en las culturas Jama-Coaque, en la Bahía I y II y que, en el Período de Integración hasta el año 1.534 DdC se vigoriza con las culturas Guangala y Manteña.

Este última, en alta mar se encuentra con Bartolomé Ruiz, sorprendido con la balsa manteña, sin quilla y con velamen.

Luego, en Jocay, con los españoles comandados por el Adelantado Pedro de Alvarado quienes, luego de destruirla, en nombre de la Corona de España toman posesión de Jocay y el 2 de marzo de 1.534 la bautizan como San Pablo de Manta.

Sería la segunda ciudad hispana en la costa del Pacifico Sur pero, no hay acta ni testimonio, porque Alvarado, a cambio de oro, la entrega con otras posesiones a Sebastián de Benalcázar. La segunda ciudad con acta de fundación es San Gregorio de Portoviejo el 12 de marzo de 1535, antes que Quito.

Desde aquellas épocas hasta el presente siglo, el manabita, lo manabita, el manabitismo es una realidad incuestionable. Los manabitas, hombres y mujeres, somos inteligentes, libres, trabajadores, honestos y capaces, pero tenemos la obligación de prepararnos científicamente para conducir los destinos del país y de America.

Desde Bahía salen los Caras para fundar Quito en las faldas del Guagua Pichincha.

Desde Portoviejo sale la expedición para la última fundación de Guayaquil.

Durante la Colonia conviven dos pueblos de cholos (aborígenes costeños): Jipijapa y Montecristi junto a un pueblo de blancos: Portoviejo.

Desde Jipijapa parte hacia España el cacique Manuel Inocencio Parrales y Guale a quien el Rey reconoce sus derechos y otorga los títulos de propiedad de su tierra desde Santa Elena hasta Jipijapa.

Desde Colorado, Montecristi, en 1864 surge la revolución liberal con el primer levantamiento montonero. Le corresponde a Chone, en 1895, proclamar la revolución y declarar a Eloy Alfaro como Jefe Supremo del Ecuador. Es la única revolución ecuatoriana, mucho antes de la revolución mexicana y de la revolución rusa. Desde Montecristi sale Eloy Alfaro para construir la integración nacional.

Manabí posee una cultura cósmica, identidad incuestionable, pasión por la libertad, el trabajo y la justicia. Somos la unidad en la diversidad. Una sola ideología, una sola identidad cultural: manabitas, en la diversidad de nuestros cantones, por eso somos ecuatorianos y latinoamericanos.

Manabitas somos tú y yo, nosotros, por eso, acércate a la gente con mano suave porque la gente es frágil en medio de tanta pobreza e iniquidad.

Ellos te necesitan para mantener viva la pasión de nuestra identidad, reclamar nuestro territorio provincial que nos disminuyen en los mapas oficiales y reafirmar nuestra historia que también la está arrebatando el centralismo.

Manabí está en el ojo del huracán histórico del tercer milenio. Este Gobierno no es el fin de la historia. Aceptemos el reto. Vigoricemos nuestra identidad cultural, manabitas.

SANCHEZ RAMOS Joselías
Manta, 30 de junio de 2008

 

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