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Eloy Alfaro, paradigma de la ecuatorianidad.

“ELOY ALFARO, PARADIGMA DE LA ECUATORIANIDAD”

Joselías Sánchez Ramos
Miembro de la Academia Nacional de Historia Alfarista.
Académico de las Ciencias de la Comunicación.
Maestro universitario y periodista.
2019-01-28

Eloy Alfaro, el Héroe Nacional del Ecuador, cada 28 de enero se reivindica a si mismo y convoca a una reflexión nacional sobre los grandes valores de la ecuatorianidad.

Nos invita a mirarnos, a observar nuestro entorno y, en el recuerdo de su muerte, los ecuatorianos debemos comprender su gran llamado a la unidad nacional a través de su “perdón y olvido“

Esta es, tal vez, la más grande expresión de un hombre que debió hacer la revolución armada para procurar la paz de la República. Alfaro murió en esa demanda. Por eso hoy, cuando se evoca la hoguera bárbara, hay que desestimar la iracundia para entender su legado: la unidad nacional y la paz de la Republica.

Afirmo, Eloy Alfaro es el paradigma de la ecuatorianidad y hoy, a los 107 años de su muerte, está más vigente de nunca.

• Su aspiración de un país soberano con habitantes patriotas.
• Su lucha para lograr ciudadanos con derechos fundamentales.
• Su disposición para establecer la educación laica comprometida con el arte y con la ciencia.
• Su convocatoria para que los gobernantes sean honrados y las instituciones civiles independientes de las iglesias y al servicio de la ciudadanía.
• Su decisión para la inclusión de las mujeres a la educación y a la vida pública.
• Su obra para la integración de los ecuatorianos: el ferrocarril trasandino.
• Su visión de un país superior organizando las Fuerzas Armadas y modernizando la administración pública.
• Su vanguardia ideológica para transformar la estructura social y política del Ecuador.
• Su doctrina de unión continental por una confederación hispanoamericana de naciones.
• Sus lecciones de vida para fortalecer la ecuatorianidad: perseverancia, honestidad, tolerancia, amor a la familia, paz y justicia.

Los jóvenes ecuatorianos y los jóvenes manabitas sobre todo, deben estar conscientes del legado alfarista que han recibido.

Eloy Alfaro es el paradigma de la ecuatorianidad. Este es su legado para los habitantes de nuestro país.

Joselías Sánchez Ramos
Portoviejo, 2019-01-28

Coloquio académico sobre Eloy Alfaro.

A los 107 del martirologio
COLOQUIO ACADÉMICO: TRASCENDIENDO LA INMOLACIÓN DE ELOY ALFARO DELGADO.

Acto cívico para recordar los 107 años de la inmolación de Eloy Alfaro se realiza en la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, desde las 11:00 del lunes 28 de enero en el auditorio de la Facultad de Odontología.

COLOQUIO.
El proyecto de investigación “Fortalecimiento de las Política de Integración en América Latina y el Caribe desde el pensamiento de Eloy Alfaro Delgado” que se lidera desde la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí INVITA a este “Coloquio académico “Trascendiendo la inmolación de Eloy Alfaro”.

PONENTES
El historiador manabita Dr.. Ángel Primitivo Ganchozo, Miembro de la Academia Nacional de Historia Alfarista, y la Srta. Darly Mendoza Silva, estudiante de la Facultad de Economía, son los ponentes invitados.

VISION CONTINENTAL.
Fabián Sánchez, Decano de la Facultad de Economía y líder del Proyecto de Investigación para establecer la “Cátedra de Alfaro”, destacó que cada 28 de enero los ecuatorianos deben analizar, comprender y fortalecer el pensamiento alfarista de libertad y justicia para toda América Latina y el Caribe.

Pie de foto:
F1. Dr. Fabian Sánchez Ramos, Decano Facultad Economía y Dr. Primitivo Ganchozo Zambrano, historiador manabita.
F2. Dr. Fabián Sánchez, en el Parque de la Delegación Azcapotzalco en Ciudad de México donde se encuentra un Busto a Eloy Alfaro.

Ciudad Alfaro. Homenaje al General y a los mártires de la hoguera bárbara.

INVITACION.

HOMENAJE AL GENERAL ELOY ALFARO Y A LOS MÁRTIRES DE LA HOGUERA BÁRBARA.

Ministerio de Cultura y Patrimonio, Ministerio de Defensa Nacional y Centro Cívico Ciudad Alfaro invitan al homenaje que la ciudadania y el Gobierno Nacional tributan al Gral. Eloy Alfaro Delgado y a los mártires de la hoguera bárbara al evocar los 107 años de este trágico suceso.

El Centro Cívico Ciudad Alfaro, Ministerio de Defensa, Ministerio de Cultura y Patrimonio tributan homenaje al Gral Alfaro.

Fecha: Lunes, 28 de enero de 2019.
Hora: 08_30.
Lugar: Centro Cívico Ciudad Alfaro. Montecristi. Ecuador.

Alfaro, su legado para América Latina

Ensayo

Alfaro, su legado para América Latina.

Por Joselías Sánchez Ramos (*).

sjoselias@gmail.com

Manta, 2017-01-28.

Con motivo de los 105 años de la inmolación del héroe nacional, Gral. Eloy Alfaro, presentamos este ensayo que también evoca la sesión inaugural de la Academia Nacional de Historia Alfarista (ANHA) fundada por el Dr. Dumar Iglesias Mata el 25 de junio de 2016

Resumen

Ensayo que reafirma el legado, pensamiento y acción del héroe ecuatoriano Eloy Alfaro cuya monumental memoria inspira al insigne alfarista, Dr. Dumar Iglesias Mata para crear la Academia Nacional de Historia Alfarista (Anha)

Abstrat

Essay reaffirming the legacy, thought and action of the Ecuadorian Eloy Alfaro hero whose memory inspires monumental Alfarist famous, Dr. Dumar Iglesias Mata to create the National Academy of History Alfarist (Anha)

Palabras clave

Alfaro, historia, pensamiento, legado, acción, Academia.

Introducción

El 28 de enero de cada año, fecha de su muerte nos reunimos para celebrar su vida. Es lo que importa, la vida, la vida de José Eloy Alfaro Delgado, héroe del Ecuador, americano de creación como lo califica José Martí, fuego inextinguible de la patria como lo afirma José Peralta.

El 25 de junio de cada año evocamos su natalicio. 104 años despues, el 25 de junio de 2016, el Dr. Dumar Iglesias Mata, insigne alfarista nos reune para reafirmar la vida, la acción creadora, el pensamiento profundo, reafirmar el legado histórico de don José Eloy Alfaro Delgado y, bajo su liderazgo crear la Academia Nacional de Historia Alfarista.

Eloy Alfaro

Nace en Montecristi, Manabí, el 25 de junio de 1842. Muere en Quito, Pichincha, el 28 de enero de 1912. Una vida de 70 años. Desde su niñez demostró su vivaz inteligencia y decidida voluntad. A sus 13 años (1855) encabeza un grupo de jóvenes rebeldes contra el Jefe Político de Montecristi. Su padre lo lleva a Lima, Perú e inicia un periplo por varios países fortaleciendo sus ideas liberales. De retorno a su ciudad, el 5 de junio de 1864 (tiene 22 años), junto a cholos, criollos y mulatos, lidera en Colorado, su primer levantamiento contra el Gobierno de García Moreno e inicia su gesta heroica para transformar al Ecuador.

El “águila roja” sostendrá una larga lucha de 31 años durante los cuales va construyendo su proyecto político para consolidar la nación y transformar el Estado ecuatoriano. Son años de derrotas, persecución y destierros al grito de “¡Viva Alfaro, carajo!” Se lo conoce como el “general de las derrotas, “el viejo luchador”, “el indio Alfaro”.

El 5 de junio de 1895 triunfa la revolución alfarista. José Eloy tiene 53 años y, al llegar a Guayaquil el 24 de julio, proclama su pensamiento y compromiso: “Voy a combatir a los tiranos que os engañan y oprimen. Estad seguros de que os devolveré vuestras libertades y trabajaré sin descanso por vuestro bien. Las creencias del pueblo y todos los derechos legítimos serán respetados por quien ha emprendido en la obra de levantar la República por medio de estas dos grandes virtudes sociales: la tolerancia y la justicia”.

Gobierna al Ecuador como Jefe Supremo por dos veces (dos años, un mes); presidente interino por dos ocasiones (seis meses); y presidente constitucional por dos períodos (9 años, 4 meses). El historiador alfarista Dumar Iglesias Mata en su célebre obra “Eloy Alfaro. 100 facetas históricas” (1995) detalla este proceso:

Presidente constitucional: Del 17 de enero de 1897 al 31 de agosto de 1901, primer período. Del 2 de enero de 1907 al 11 de agosto de 1911, segundo período.

Presidente interino: Del 9 de octubre de 1896 al 17 de enero de 1897, primera ocasión. Del 10 de octubre de 1906 al 1 de enero de 1907, segunda ocasión.

Jefe Supremo: Del 5 de junio de 1895 al 9 de octubre de 1896, primera vez. Del 16 de enero al 9 de octubre de 1906, segunda vez.

En tan solo 11 años y 11 meses transformó la República y fue tiempo suficiente para cumplir su sueño por el que batalló junto a sus montoneros durante 31 años.

El 28 de enero de 1912, en Quito, es asesinado, arrastrado e incinerado por una multitud de 20 mil personas según Federico González Suárez. Tanta gente contra un hombre. Macabro y terrible espectáculo conocido como la hoguera bárbara. Este fue el martirio complemento de su gloria. Desaparecieron su cuerpo pero no sus ideales. Su pensamiento y acción siguen admirables, vigorosos, actuales y se proyectan sobre América Latina.

“Me asesinarán, pero mi sangre los ahogará y cimentará el liberalismo” le dijo varias veces a José Peralta.

Pensamiento de Alfaro

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Alfaro fue, ante todo un pensador, luego fue un hombre de acción. El pensar es una actividad superior que identifica al ser humano. El hombre piensa, razona y acciona.

Alfaro no fue solo un estratega de la guerra y un gestor político admirable que transformó la República. Es también un hombre de pensamiento e ideales que nos ha legado lecciones formidables.

Quiero compartir con ustedes estas seis lecciones que he aprendido de la vida de este ilustre héroe ecuatoriano:

Su ideal alfarista, como doctrina de unión continental y su vanguardia ideológica del radicalismo para transformar la estructura social y política de su país. En el primer caso, superó la doctrina bolivariana de la unidad hispanoamericana para enfrentar la doctrina Monroe impulsada por los Estados Unidos que buscaba poner bajo su protección a los estados latinoamericanos sin considerar la realidad de sus pueblos; Su intervención en la independencia de Cuba, es un ejemplo de su americanismo. En el segundo caso, su vanguardia ideológica es resultado de la reflexión y experiencia vivida a lo largo de su juventud y sus 31 años de lucha revolucionaria construyendo una visión clara de lo que tenía que hacer en la República.

La perseverancia, extraordinaria virtud de pensamiento y acción que los jóvenes del siglo XXI debieran hacer suya. 31 años de luchas y derrotas para alcanzar el poder y transformar la república. “Compatriotas, estad seguros de que si vuestras libertades peligran, estará como siempre con vosotros vuestro compañero y amigo”, pronuncia Alfaro, en Manta, el 12 de septiembre de 1883.

La paz. Adelantado a su tiempo proclama la paz. Su grado de General se lo otorgan dos países centroamericanos por haber evitado la guerra entre sus ejércitos; es un general de la paz. Cuando llega al Ecuador en 1895 después del triunfo del 5 de junio su espíritu inmortal se sublimiza con el “perdón y olvido” para convocar a la unidad nacional, perdonar a sus enemigos, olvidar las ofensas para construir una Patria grande, digna y libre. No hay en Alfaro ni odios ni rencillas. Hay generosidad sin límites. Por algo es manabita. Pocos, muy pocos entienden el llamado de la paz. Es el gran reto para los jóvenes del siglo XXI, construir una cultura de paz en un mundo plagado de injusticia, odio y discrimen.

La familia. Este pensar la familia, este hacer la familia, este sentido de familia que con sus actos proclama es otro ideal que debe encarnarse en las nuevas generaciones. Casado con doña Ana Paredes Arosemena procrea nueve hijos. El ferrocarril que lo conduce a Quito para la inmolación se detiene en Huigra. Al italiano Catani, dueño del hotel, Alfaro pide que lo despida de sus hijos, que acompañen a su madre, que no beban nunca pues no hay nada peor que la embriaguez. “Dígales usted que voy a morir, pensando en ellos, hijos queridos de mi alma”. Guerrero y pensador, estadista y gobernante, sostiene que “El padre de familia, sacrificándose por la causa pública, trabaja no sólo por la felicidad general, sino por la felicidad de sus descendientes en particular”.

La honestidad y justicia. Es el valor de decir la verdad, ser decente, recatado, razonable, justo y honrado. La honestidad implica justicia. Alfaro proclama a lo largo de su vida: “Nada para mí, todo para la patria”.

La tolerancia. Es una actitud fundamental para la vida en sociedad, un valor humano esencial. El reconocimiento de las diferencias, el respeto a las ideas y a las creencias es la gran virtud de Alfaro, hombre superior que implanta el laicismo en la educación para liberar las conciencias, separa la iglesia del Estado, establece el derecho de la mujer a laborar en la función pública y a concurrir a los centros de educación, suprime tributos a los indígenas, la prisión por deudas. La tolerancia es la gran virtud del siglo XXI.

Podemos sentarnos juntos a cuantos ecuatorianos quieran para compartir estas lecciones que he aprendido de la vida ilustre el héroe ecuatoriano, don Eloy Alfaro Delgado.

La acción de Alfaro

En cinco ejes se puede resumir la acción patriótica y política de Alfaro:

Transformación política, organiza un nuevo Estado y lo transforma de clerical a laico y liberal.

Educación, porque su objetivo legítimo era educar y no adoctrinar, por ello construye normales para formar profesores y creación de colegios de humanidades, bellas artes y artesanía.

Inclusión, de la mujer, indigenado, afroecuatorianos, cholos, campesinos y obreros para la justa interacción de la sociedad ecuatoriana sin importar la diversidad de las personas y sus diferencias individuales.

Unidad nacional e integración regional, a través del ferrocarril trasandino Guayaquil – Quito y el diseño de una red de ferrocarriles para exportar la producción agrícola, industria y artesanía de los diferentes sectores de la República.

Unidad continental, a través de la integración de las naciones centroamericanas, la independencia de Cuba y la detente a la doctrina Monroe.

El legado, su vida.

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No solo es un guerrero. Es también un pensador profundo que determina los compromisos del ciudadano de este siglo. “El suplicio más horroroso que puede soportar un verdadero patriota en la vida es ver a su patria escarnecida y vilipendiada por falsos redentores y no poder salvarla. Únicamente la lucha puede mitigar un tanto los padecimientos del buen ciudadano”

Muchos de los que hoy se proclaman alfarista no entienden la praxis de su pensamiento para construir una ecuatorianidad robusta y trascendente. Siguen predicando el odio para dividir a los habitantes de la República. Los forajidos mostraron su odiosidad y otros reviven las frases del arrastre repitiendo las palabras de J. Vargas Vila, sin haberlo leído.

Su espíritu inmortal se sublimiza con el “perdón y olvido” para convocar a la unidad nacional, perdonar a sus enemigos, olvidar las ofensas para construir una Patria grande, digna y libre. No hay en Alfaro ni odios ni rencillas. Hay generosidad sin límites.

Alfaro ya perdonó a sus enemigos. Es hora de entendernos. Es hora de construir una ecuatorianidad poderosa y una latinoamericana unida. Sentirnos y llamarnos, orgullosamente ecuatorianos y latinoamericanos. Es difícil pero no imposible.

ANHA

La Academia Nacional de Historia Alfarista es una organización de ciencia e historia. Creada por el Dr. Dumar Iglesias Mata el 25 de junio de 2016 tiene “el propósito de consolidar el legado histórico del Libertador ecuatoriano Eloy Alfaro Delgado” según lo afirma en la sesión inaugural.

En aquella memorable sesión inicial sus miembros, escritores, intelectuales y académicos de prestigio, autores de obras, ensayistas e investigadores del legado histórico de Alfaro, designan a Iglesias Mata como Presidente fundador.

La Academia Nacional de Historia Alfarista convoca:

A los manabitas al aprendizaje de la historia, al estudio severo del legado histórico de Alfaro, al análisis y discusión del pensamiento alfarista para comprender por qué es un paradigma del ciudadano del siglo XXI.

A los ecuatorianos, para reconocer nuestra memoria histórica desbrozándola de ataduras ideológicas e intereses partidistas.

A los ciudadanos del mundo para asumir el compromiso de un nuevo sueño: vivir en paz, es uno de los legados de Eloy Alfaro.

Compromiso

Desde mi perspectiva, la Academia Nacional de Historia Alfarista asume el compromiso de:

Consolidar el legado histórico de don Eloy Alfaro Delgado.

Estudiar científicamente del pensamiento alfarista.

Superar el continuismo a través del diálogo crítico.

Generar nuevas investigaciones para artículos científicos y tesis que le permitan a los ciudadanos del mundo comprender la monumental obra y el pensamiento superior de Eloy Alfaro Delgado.

Ubicar al héroe nacional del Ecuador como paradigma del ciudadano del siglo XXI.

Recuperar la historia como disciplina del conocimiento humano reconociendo su trascendencia en la cultura universal.

Corolario

En esta segunda década del siglo XXI un  grupo de manabitas liderados por el Dr. Dumar Iglesias Mata asumen el compromiso histórico del legado de Alfaro para estudiar, reflexionar y aportar en la comprensión de los procesos que han conducido a la situación actual a nuestra América Latina en general, al Ecuador y a Manabí, en particular, reafirmando los valores universales de educación y salud, justicia e igualdad, paz y democracia. (Joselías Sánchez Ramos / sjoselias@gmail.com / Manta, 2016-10-15)

Bibliografía

Alfaro Reyes, Eloy (2012) “Medio siglo de lucha”, Casa de la Cultura Ecuatoriana, núcleo del Chimborazo,

http://www.culturaenecuador.org/images/stories/documentos/libros/mediosiglo.pdf

Andrade Rodríguez, Roberto (1985) “Vida y muerte de Eloy Alfaro”, Editorial El Conejo, Quito, Ecuador.

Iglesias Mata, Dumar (1995) “Eloy Alfaro, 100 facetas históricas”, Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo de Manabí, Portoviejo, Ecuador.

Iglesias Mata, Dumar (2012) “Los asesinos de Alfaro”, Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo de Manabí, Portoviejo, Ecuador.

Janón Alcívar, Eugenio de (1948) “El viejo luchador”, Editorial Talleres Gráficos Nacionales, Quito, Ecuador.

Loor Moreira, Wilfrido (1982) “Eloy Alfaro”, 2da edición, Editorial Talleres Gráficos Minerva, Quito, Ecuador.

Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, Comp. (2013) “Eloy Alfaro, líder de nuestra América”, http://cancilleria.gob.ec/wp-content/uploads/2013/11/libro-eloy-alfaro-final-7-octubre-2013.pdf

Pareja Diezcanseco, Alfredo (2002)  “La hoguera bárbara”, Editorial Libresa, Quito, Ecuador.

Peralta, José (1918) “Eloy Alfaro y sus victimarios”, Fundación internacional Eloy Alfaro.

(*) José Elías Sánchez Ramos. Miembro de número de la Academia Nacional de Historia Alfarista. Investigador y académico de la comunicación, periodista colegiado 069-M, docente universitario jubilado, historiador manabita. Miembro del Consejo Consultivo de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo de Manabi. Miembro de la Sociedad Bolivariana del Ecuador – Manabí. Miembro de la red internacional Historia al Debate. Condecoración “Asamblea Nacional de la República del Ecuador, Dr. Vicente Rocafuerte” al mérito cultural y educativo. Condecoración “Eugenio Espejo” al mérito periodístico por la Federación Nacional de Periodistas del Ecuador. Condecoración al mérito periodístico por el Municipio de Manta, Manabí. Declarado “Patriarca de la Facco” – Facultad Ciencias de la Comunicación de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, por ser gestor, impulsador y visionario de su creación. Mensajero de la paz declarado por la UNESCO – 2002, Licenciado en Ciencias Sociales, Políticas y Económicas por la UTPL (Loja); Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la ULEAM, Diplomado en pedagogía compleja por la Multiversidad Edgar Morin, México; Diplomado en gestión académica Universitaria por la ULEAM; Diplomado en docencia universitaria por la ULEAM, Especialista en gerencia estratégica de la comunicación organizacional por la UTE (Quito), Especialista en diseño curricular por competencias por la Universidad del Mar, Chile; Maestrando en Periodismo por la ULEAM, Doctorando en Ciencias Pedagógicas por la Universidad de Holguín, Cuba.

La hoguera bárbara acabó con la vida del general Alfaro, pero inmortalizó su legado

SU ESPÍRITU INMORTAL SE SUBLIMIZA CON EL PERDÓN Y OLVIDO PARA CONVOCAR A LA UNIDAD NACIONAL

La hoguera bárbara acabó con la vida del general Alfaro, pero inmortalizó su legado

Por Joselías Sánchez Ramos

EL TELÉGRAFO – REGIONAL MANABÍ / Domingo, 31 Enero 2016

http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/regional-manabi/1/la-hoguera-barbara-acabo-con-la-vida-del-general-alfaro-pero-inmortalizo-su-legado

La hoguera bárbara

En un mausoleo levantado por el artista Ivo Uquillas, en Ciudad Alfaro, están los restos del ‘Viejo Luchador’. Foto: Rodolfo Párraga / El Telégrafo

El pasado jueves se recordaron 104 años de la barbarie en la que murió el ‘Viejo Luchador’ junto a otros 5 liberales. Sus cuerpos fueron sacados del penal García Moreno y quemados en El Ejido.

Por Joselías Sánchez Ramos

Tras 104 años de su muerte, nos reunimos para celebrar su vida. Es lo que importa, la vida, la vida de José Eloy Alfaro Delgado, héroe del Ecuador, americano de creación como lo califica José Martí, fuego inextinguible de la patria como lo afirma José Peralta.

Nace en Montecristi, Manabí, el 25 de junio de 1842. Muere en Quito, Pichincha, el 28 de enero de 1912. Una vida de 70 años. Desde su niñez demostró su vivaz inteligencia y decidida voluntad. A sus 13 años encabeza un grupo de rebeldes contra el Jefe Político de Montecristi.

Su padre lo lleva a Lima, Perú e inicia un viaje por varios países fortaleciendo sus ideas liberales. De retorno a su ciudad, el 5 de junio de 1864 (tiene 22 años), junto a cholos, criollos y mulatos, lidera en Colorado su primer levantamiento contra el Gobierno de Gabriel García Moreno e inicia su gesta heroica.

El “águila roja” sostendrá una larga lucha de 31 años durante los cuales va construyendo su proyecto político para consolidar la nación y transformar el estado ecuatoriano. Son años de derrotas, persecución y destierros al grito de “¡Viva Alfaro, carajo!”. Se lo conoce como el “general de las derrotas, “el viejo luchador”, “el indio Alfaro”.

El 5 de junio de 1895 triunfa la revolución alfarista. José Eloy tiene 53 años y, al llegar a Guayaquil, el 24 de julio, proclama su pensamiento: “Voy a combatir a los tiranos que os engañan y oprimen. Estad seguros de que os devolveré vuestras libertades y trabajaré sin descanso por vuestro bien. Las creencias del pueblo y todos los derechos legítimos serán respetados por quien ha emprendido en la obra de levantar la República por medio de estas dos grandes virtudes sociales: la tolerancia y la justicia”.

Gobierna al Ecuador tan solo 11 años y 11 meses. Seis años y tres meses desde el 5 de junio de 1895 al 31 de agosto de 1901, período en el que se desempeña como Jefe Supremo (4 meses), como Presidente constitucional interino (3 meses) y como Presidente Constitucional (5 años, 8 meses) Otros cinco años y ocho meses desde el 16 de enero de 1906 hasta el 11 de agosto de 1911, período en el que se desempeña como Jefe Supremo (9 meses), Presidente constitucional interino (3 meses) y como Presidente Constitucional (4 años y ocho meses)

En tan solo 11 años y 11 meses transformó la República y fue tiempo suficiente para cumplir su sueño por el que batalló junto a sus montoneros durante 31 años. El 28 de enero de 1912, en Quito, es asesinado, arrastrado e incinerado por una multitud de 20 mil personas, según Federico González Suárez.

Tanta gente contra un hombre. Macabro y terrible hecho conocido como la hoguera bárbara. Este fue el martirio, complemento de su gloria. Desaparecieron su cuerpo pero no sus ideales. Su pensamiento y acción siguen admirables, actuales y se proyectan sobre América Latina. “Me asesinarán, pero mi sangre los ahogará y cimentará el liberalismo”, le dijo varias veces al escritor liberal José Peralta.

El pensamiento de Alfaro

Alfaro fue, ante todo, un pensador, luego fue un hombre de acción. El pensar es una actividad superior que identifica al ser humano. El hombre piensa, razona y acciona.
Alfaro no fue solo un estratega de la guerra y un gestor político admirable que transformó la República. Fue también un hombre de pensamiento e ideales que nos ha legado lecciones formidables.

Su ideal alfarista es una doctrina de unión continental y su vanguardia ideológica del radicalismo para transformar la estructura social y política de su país. Superó la doctrina bolivariana de la unidad hispanoamericana para enfrentar la doctrina Monroe, impulsada por los Estados Unidos, que buscaba poner bajo su protección a los estados latinoamericanos sin considerar la realidad de sus pueblos.

Su intervención en la independencia de Cuba es un ejemplo de su americanismo. Su vanguardia ideológica es resultado de la reflexión y experiencia vivida a lo largo de su juventud y sus 31 años de lucha revolucionaria construyendo una visión clara de lo que tenía que hacer en la República.

La perseverancia, extraordinaria virtud de pensamiento y acción que los jóvenes del siglo XXI debieran hacer suya. 31 años de luchas y derrotas para alcanzar el poder y transformar la república. “Compatriotas, estad seguros de que si vuestras libertades peligran, estará como siempre con vosotros vuestro compañero y amigo”, pronuncia Alfaro, en Manta, el 12 de septiembre de 1883.

Su grado de General se lo otorgan dos países centroamericanos por haber evitado la guerra entre sus ejércitos; es un general de la paz. Cuando llega al Ecuador, en 1895, después del triunfo del 5 de junio su espíritu inmortal se sublimiza con el “perdón y olvido” para convocar a la unidad nacional, perdonar a sus enemigos, olvidar las ofensas para construir una Patria grande,  libre.

No hay en Alfaro ni odios ni rencillas. Hay generosidad sin límites. Por algo es manabita. Pocos, muy pocos entienden el llamado de la paz. Es el gran reto para los jóvenes del siglo XXI, construir una cultura de paz en un mundo plagado de injusticia, odio y discrimen.

La familia era su todo. Este ideal debe encarnarse en las nuevas generaciones. Casado con doña Ana Paredes Arosemena procrea nueve hijos. El ferrocarril que lo conduce a Quito para la inmolación se detiene en Huigra. Al italiano Catani, dueño de un hotel, Alfaro pide que lo despida de sus hijos, que acompañen a su madre, que no beban nunca, pues no hay nada peor que la embriaguez.

“Dígales usted que voy a morir, pensando en ellos, hijos queridos de mi alma”. Guerrero y pensador, estadista y gobernante, sostiene que “el padre de familia, sacrificándose por la causa pública, trabaja no solo por la felicidad general, sino por la felicidad de sus descendientes en particular”.

La honestidad y justicia están en él. Tenía el valor de decir la verdad, ser decente, recatado, razonable, justo y honrado. La honestidad implica justicia. Alfaro proclama a lo largo de su vida: “Nada para mí, todo para la patria”.

La tolerancia es una actitud fundamental para la vida en sociedad, un valor humano esencial. El reconocimiento de las diferencias, el respeto a las ideas y a las creencias es la gran virtud de Alfaro, quien implanta el laicismo en la educación para liberar las conciencias, separa la iglesia del Estado, establece el derecho de la mujer a laborar en la función pública y a concurrir a los centros de educación, suprime tributos a los indígenas, la prisión por deudas. La tolerancia es la gran virtud del siglo XXI.

La acción de Alfaro

En 5 ejes se puede resumir la acción patriótica y política de Alfaro:

-Transformación política, organiza un nuevo Estado y lo transforma de clerical a laico y liberal.

-Educación, porque su objetivo legítimo era educar y no adoctrinar, por ello construye colegios normales para formar profesores y creación de colegios de humanidades, bellas artes y artesanía.

-Inclusión, de la mujer, indigenado, afroecuatorianos, cholos, campesinos y obreros para la justa interacción de la sociedad ecuatoriana sin importar la diversidad de las personas y sus diferencias individuales.

-Unidad nacional e integración regional, a través del ferrocarril trasandino Guayaquil – Quito y el diseño de una red de ferrocarriles para exportar la producción agrícola, industria y artesanía de los diferentes sectores de la República.

-Unidad continental, a través de la integración de las naciones centroamericanas, la independencia de Cuba y la detente a la doctrina Monroe.

El legado, su vida

No solo es un guerrero. Es también un pensador profundo que determina los compromisos del ciudadano de este siglo. “El suplicio más horroroso que puede soportar un verdadero patriota en la vida es ver a su patria escarnecida y vilipendiada por falsos redentores y no poder salvarla. Únicamente la lucha puede mitigar un tanto los padecimientos del buen ciudadano”

Muchos de los que hoy se proclaman alfaristas, no entienden la praxis de su pensamiento para construir una ecuatorianidad robusta y trascendente. Siguen predicando el odio para dividir a los habitantes de la República. Muchos reviven las frases del arrastre repitiendo las palabras de José María Vargas Vila, sin haberlo leído (en La muerte del Cóndor).

Su espíritu inmortal se sublimiza con el “perdón y olvido” para convocar a la unidad nacional, perdonar a sus enemigos, olvidar las ofensas para construir una Patria grande, digna y libre. No hay en Alfaro ni odios ni rencillas. Hay generosidad sin límites.

Alfaro ya perdonó a sus enemigos. Es hora de entendernos. Es hora de construir una ecuatorianidad poderosa y una latinoamericana unida. Sentirnos orgullosamente ecuatorianos y latinoamericanos. Es difícil pero no imposible. (O)

A los 103 años de su muerte, ¡Alfaro vive!

A los 103 años de su muerte

Alfaro vive en cada ecuatoriano

Por Joselías Sánchez Ramos (*)Eloy Alfaro, plumilla de Ángel Villavicencio

“Las revoluciones no las hacen jamás los hombres, sino los acontecimientos: son la consecuencia ineludible de antecedentes, que nunca quedan estériles”. (José Peralta.- Eloy Alfaro y sus victimarios, 1918)

Desde el domingo 28 de enero de 1912 al miércoles 28 de enero del 2013 transcurren 103 años de la muerte, arrastre e incineración del General José Eloy Alfaro Delgado, pero él sigue vivo, vivo en miles y miles de jóvenes manabitas y ecuatorianos a quienes les ha enseñado que la libertad no se alcanza de rodillas y que la hora más negra es la que está más cerca del amanecer.

Alfaro nos ha enseñado que el camino de la gloria requiere de sacrificios, que la perseverancia, dignidad y altivez son atributos ecuatorianos. Alfaro vive, vive en mi cerebro, en mi corazón y en mis acciones, en mi familia y hermanos, en mis amigos, en mis hijos y en mis nietos.

Alfaro es el futuro. No es sólo la recordación. Alfaro es el nuevo sueño. No es solo la repetición de su epopeya. Alfaro es la vida de quienes han superado el odio para construir la paz desde cualquier lugar donde se ejerza la vida ecuatoriana.

La muerte

Su muerte, ocurrida al medio día en el Panóptico García Moreno, es conocida, repetida, comentada, recordada y exaltada. Participan ocho personas, según describe el historiador manabita, Wilfrido Loor Moreira en su obra “Eloy Alfaro” (1982) .

Todo comienza en Guayaquil. Las fuerzas alfaristas son derrotadas en la batalla de Yaguachi. Alfaro, 70 años, ha regresado desde Panamá a fines de 1911 para mediar entre sus fuerzas y las del gobierno que preside Carlos Freile Zaldumbide. El Jefe del Ejército es Leonidas Plaza. La rendición de Alfaro y su exilio voluntario es mediada por los cónsules de Gran Bretaña y Estados Unidos. No habrá represalias.

Freile y Plaza nada respetan. Plaza detiene a Alfaro y sus lugartenientes. Freile ordena que sean llevados a Quito. En Huigra se detienen para almorzar. Al italiano Catani, dueño del hotel, Alfaro pide que lo despida de sus hijos, que acompañen a su madre, que no beban nunca pues no hay nada peor que la embriaguez. “Dígales usted que voy a morir, pensando en ellos, hijos queridos de mi alma”. (Pareja Diezcanseco)

El tren llega a Quito a las 11h15. Debía haber llegado a las 04h00. En un automóvil blanco los conducen por la calle 24 de Mayo repleta de gente que ya había sido alertada. Insultos y piedras. “¿Tiene miedo a la muerte?” pregunta Eloy a Medardo. “Ningún Alfaro ha temido nunca al peligro. Sigamos al sacrificio”. Se llega al panóptico. Alfaro es el primero en salir. Viste pantalón negro, chaleco blanco, levita azul marino, en su cabeza un sombrero manabita y en sus manos un bastón puño de oro. Le siguen Flavio que está herido en la pierna y Medardo Alfaro, Manuel Serrano, Ulpiano Páez y el periodista Luciano Coral. La confabulación está en marcha.

Luis F. Donoso Escobar, soldado de las campañas de Huigra, Naranjito y Yaguachi en el Ecuador Escolta, se refiere que “al regresar su batallón a Quito, el 28 de enero a las siete de la mañana, sobre la ría de Guayaquil, a bordo del vapor Colón se hizo pública la noticia del asesinato y arrastre de Alfaro, cuando este hecho ocurrió cinco horas después, a las doce del mismo día”, describe Wilfrido Loor Moreira.

Las órdenes fueron precisas. “No dejen pasar a nadie, pero cuidado con estropear al pueblo ni darle de culatazos”. Un centinela grita a la muchedumbre: “Tenemos orden de no disparar contra el pueblo”

Ocho individuos son los primeros en entrar y con precisión se encaminan a la celda donde están los prisioneros. Dos soldados con sus rifles, cuatro muchachos y dos criminales, relata Loor Moreira. Entre ellos iba José Cevallos el cochero del Palacio Presidencial. La puerta se abre de un golpe. “¡Silencio! ¡Que quieren de mi!”, increpa Alfaro. Cevallos le da un barretazo y le dispara un tiro a la cabeza.

“¡En el nombre de Dios! prostitutas, ladrones y frailes, alargaron las manos sobre el menudo cuerpo, a tantearle, a dejarle sin sonido, a desgarrar sus ropas, a tocarle alguna vez, ídolo muerto. No podían hablar, pero reían. Se dieron placer en clavar las uñas y robarle. Desnudo ya, descolgado de su aventura, le llevaron hasta el filo del corredor y de allí lo aventaron contra el patio”. (Parejo Diezcanseco).

Siguen Páez, Medardo Alfaro, Serrano, Coral a quien le arrancan la lengua y finalmente Flavio quien, herido y todo, opuso resistencia. Los cadáveres desnudos o con poca ropa interior son arrojados, de las celdillas al piso bajo y de aquí los entregan a la multitud que los arroja del pretil del panóptico a la calle.

“En esta hora de odio, en que el crimen era una proeza y la multitud, ebria de furor, muchos se disputan la hazaña de haber dado muerte a los presos”. (Loor Moreira)

El arrastre

El infame y salvaje arrastre de los cadáveres por las calles de Quito, es conocido, repetInmolación+de+Eloy+Alfaro+Delgadoido, comentado, recordado y exaltado. Participan una muchedumbre enardecida por el odio y el alcohol y se acusa de autores intelectuales a los ex presidentes Leonidas Plaza, Lizardo García, Emilio Estrada, los encargados Carlos Freire Zaldumbide, Carlos R. Tobar, al clero católico, al arzobispo Federico González Suárez, los dominicos de Quito, al ministro de Gobierno Octavio Díaz, al ministro de Guerra, general Juan Francisco Navarro, al cuñado de Plaza, Juan Manuel Lazo y a otros que traicionaron a Alfaro, según reseña José María Vargas Vila en su obra “La muerte del Cóndor”.

“Cuerdas oportunas fueron distribuidas. Todos desnudos. A unos de los pies, a otros de los brazos, los arrastraban. Celia María León, La Pájara, se había prendido la primera y marchaba cantando. La cabeza en compás. El jefe de guardianes del panóptico, Arroyo, que había hecho disparos certeros de guía, brincaba de gozo. Y los niños descalzos, curiosos, corrían en pos de los cuerpos, cuesta abajo. ¡Al Ejido!” (Pareja Diezcanseco)

El macabro desfile baja desde el Panóptico, por la calle Rocafuerte hasta la Plaza de Santo Domingo. Varias mujeres, entre las que se identifica a Rosario Cárdenas, Mariana León, Rosario Llerena, Luz Checa, se apoderan del cadáver de Flavio Alfaro. El sacerdote Alfonso Ma. Jerves dice: “yo vi desde mi convento que el cadáver de Eloy Alfaro iba arrastrado de cinco sogas, una al cuello, dos a las muñecas de las manos y dos a los pies y lo custodiaban dos soldados con Manglicher a derecha e izquierda, este último arrastraba también de su soga”. (Loor Moreira)

Hay alegría en todos los rostros. Las turbas se hallan resguardadas por las bayonetas. Desde las ventanas aplauden frenéticamente. González Suárez calcula que una multitud de 20 mil personas participa en el arrastre que, desde la Plaza de Santo Domingo, se divide en tres grupos. Los cadáveres de Eloy Alfaro y Páez toman por la calle Guayaquil hacia la Plaza de la Independencia de allí a El Ejido. Los cadáveres de Coral y Serrano siguen por la calle Flores rumbo al norte. Los cadáveres de Flavio y Medardo Alfaro son llevados por la Rocafuerte.

Mi padre, doce o trece años, desde El Cebollar, corre curioso. Se mete entre la multitud y ve el horroroso arrastre. En su mente infantil queda grabada la escalofriante escena que nos narrará con dolor. No entiende lo que ve. Escucha el nombre de Alfaro y muchos insultos. ¿Por qué lo odian y lo arrastran? Entre el horror y la curiosidad se propone conocer la tierra de ese hombre que queman, que insultan y que no le teme a la muerte. Cuando llega a Manta, a sus catorce años, comprende por qué es la tierra de la libertad. Entonces decide que tiene que casarse con una montecristense. Mi bisabuelo y abuelo materno, campesinos montecristenses, también forman parte de las huestes montoneras. Nos sentimos orgullosos de nuestro alfarismo.

La incineración

La incineración de los cadáveres en El Ejido de Quito, es conocido, repetido, comentado, recordado y exaltado; Es la demostración del más puro fanatismo y de la más baja condición humana. Es “La Hoguera Bárbara” que Alfredo Pareja Diezcanseco retrata en su obra.

Roberto Andrade escribe: “Aquel como alud, grupo de brujas o arpías, en algazara y carrera endemoniada; aquel cortejo de diablos con apariencia fúnebre fue a detenerse en el ejido norte donde fueron incinerados los cadáveres, diríase entre danzas y gritos salvajes”.

Alfredo Pareja Diezcanseco, describe: “En el dilatado parque se partieron los despojos. Gritos y saltos, una pierna jugaba de mano en mano, testículos arrancados pasaban por sobre las cabezas. Y un bárbaro de ojos rojos pidió que le mirasen la prueba: levantó con ambas manos un cráneo hueco, colmado de chicha, y se puso a brindar y a beber… Olor a carne quemada hízoles abrir las narices. En la punta de una bayoneta, la barba de don Eloy viajaba iluminada por las llamas”. Macabro. Fue un domingo de caníbales.

“Los cadáveres se colocan sobre las hogueras en posiciones inmorales en medio de los aullidos en que se viva la Constitución, cuando en realidad debía gritarse, viva la prostitución”, se lee en un folleto que se imprime en Panamá con los auspicios de Olmedo Alfaro.

La mañana estaba lluviosa pero a las dos de la tarde, el día es claro y con mucho sol. Aunque el grueso de la muchedumbre se ha retirado, la fiesta de la pira y los cadáveres continúa. Llega la noche. La familia del Gral. Ulpiano Páez ha recogido ya su cadáver. A la media noche la policía recoge los otros cuerpos para el reconocimiento judicial.

Se elaborará una partida de defunción como consecuencia del examen de cadáveres cuya incineración de casi 12 horas hacía imposible su reconocimiento y en las que, por obvias razones, no se incluyen declaraciones testimoniales. De dos cadáveres sólo existía el tronco.

A las seis de la mañana de ese domingo 28 de enero, a Manta llega Leonidas Plaza con su Estado Mayor y tropa. Sabe bien que la confabulación se cumpliría al pie de la letra.

La vida

A lo largo de estos 103 años, el pueblo ecuatoriano va conociendo los hechos, hechos que el Dr. Dumar Iglesias Mata testimonia en su obra “Los asesinos de Alfaro” (2012) para “que no desarraigue del alma popular el recuerdo doloroso de los pormenores que conducen a escribir una de las páginas más negras de la historia nacional del Ecuador”.

Ecuador, el 26 de septiembre del 2003 lo declara “Héroe Nacional, insignia del Ecuador, signo de la Patria, ejemplar voluntad histórica, gobernante, militar y ciudadano. Paradigma de las generaciones que le suceden”.

La Asamblea Constituyente, reunida en Montecristi (2008) rinde homenaje al héroe de la libertad. Sus cenizas reposan en el mausoleo. Allí está la inspiración del maestro Ivo Uquillas, esa misma inspiración que proyecta su monumento en la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí.

Alfaro se reivindica a sí mismo, no porque lo declaren el mejor ecuatoriano de todos los tiempos o porque designen como Ciudad Alfaro a la sede de la Asamblea o porque a su tierra natal la declaren “Patrimonio natural, cultural e histórico”, no, sino porque Alfaro es el único héroe ecuatoriano que nos ha enseñado la dignidad de ser ecuatoriano, el hombre de la costa ecuatoriana que ha superado el complejo del crujir de dientes que se escucha en las pinturas de Guayasamín. No tiene parangón en la vida histórica de la República del Ecuador. Alfaro es el hombre del optimismo y del valor. El hombre del perdón y olvido. Es el hombre de la gloria y no de los complejos. Alfaro es manabita y es ecuatoriano.

Alfaro vive, vive en miles de jóvenes ecuatorianos que hoy están comprometidos en este revolución del conocimiento. Alfaro es el futuro. No es sólo la recordación. Alfaro es el nuevo sueño. No es solo la repetición de su epopeya. Alfaro es la vida de quienes han superado el odio para construir la paz desde cualquier lugar donde se ejerza la vida ecuatoriana.

Bibliografía

Alfaro Reyes, Eloy (2012) “Medio siglo de lucha”, Casa de la Cultura Ecuatoriana, núcleo del Chimborazo,
http://www.culturaenecuador.org/images/stories/documentos/libros/mediosiglo.pdf
Andrade Rodríguez, Roberto (1985) “Vida y muerte de Eloy Alfaro”, Editorial El Conejo, Quito, Ecuador.
Iglesias Mata, Dumar (1995) “Eloy Alfaro, 100 facetas históricas”, Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo de Manabí, Portoviejo, Ecuador.
Iglesias Mata, Dumar (2012) “Los asesinos de Alfaro”, Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo de Manabí, Portoviejo, Ecuador.
Janón Alcívar, Eugenio de (1948) “El viejo luchador”, Editorial Talleres Gráficos Nacionales, Quito, Ecuador.
Loor Moreira, Wilfrido (1982) “Eloy Alfaro”, 2da edición, Editorial Talleres Gráficos Minerva, Quito, Ecuador.
Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, Comp. (2013) “Eloy Alfaro, líder de nuestra América”, http://cancilleria.gob.ec/wp-content/uploads/2013/11/libro-eloy-alfaro-final-7-octubre-2013.pdf
Pareja Diezcanseco, Alfredo (2002) “La hoguera bárbara”, Editorial Libresa, Quito, Ecuador.
Peralta, José (1918) “Eloy Alfaro y sus victimarios”, Fundación internacional Eloy Alfaro,
https://www.scribd.com/document_downloads/direct/79688228?extension=pdf&ft=1422356744&lt=1422360354&user_id=34549601&uahk=Avhwu+UozDB4dimxs5lXAISqa6A
Vargas Vila, José María (1912) “La muerte del cóndor”, Editorial Quito, Ecuador.

Manta, 2013-01-27
sjoselias@gmail.com

(*) José Elías Sánchez Ramos. Académico de la comunicación, periodista, docente universitario, historiador manabita. Condecoración “Asamblea Nacional de la República del Ecuador, Dr. Vicente Rocafuerte” al mérito cultural y educativo. Condecoración “Eugenio Espejo” al mérito periodístico por la Federación Nacional de Periodistas del Ecuador. Condecoración al mérito periodístico por el Municipio de Manta, Manabí. Declarado “Patriarca de la Facco” – Facultad Ciencias de la Comunicación de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, por ser gestor, impulsador y visionario de su creación.”