Educación, arte y cultura Manta centenaria

MANTA, Ciudad de la educación.

Superemos el pasado. Durante los próximos ocho años demos rienda suelta a nuestro pensamiento creativo para proclamar en el 2030: “MANTA, CIUDAD DE LA EDUCACIÓN”.

MANTA, CIUDAD DE LA EDUCACIÓN.

Joselías Sánchez Ramos / sjoselias@gmail.com / 2022-01-02

Hola, conciudadanos. Bienvenidos al 2022, año centenario de Manta cantón. Un año como cualquier otro pero lo podemos convertir en el año más brillante y productivo de nuestra historia. Tomemos una decisión. Los invito a proclamar a “Manta, ciudad de la educación”. Una ciudad de la ilustración, del conocimiento científico y tecnológico.

EDUCACION.

La educación es un aprendizaje constante. El aprendizaje comienza con el nacimiento y termina con la muerte. Es, por tanto, un deber del ser humano ejercer el aprendizaje para descubrir su “yo”, entender la naturaleza de su entorno, y dar rienda suelta a su creatividad para lograr una calidad de vida superior que unos llaman bienestar y otros, felicidad.

El aprendizaje se sustenta en el no saber. No sé quien soy. No sé donde estoy. No sé hacia donde voy. Debo descubrirlo. En este no saber se sustenta el aprendizaje.

La educación de hoy es una rutina desgastada, impuesta por los gobernantes para fortalecer la ignoracia y contentar a la gente con las dádivas del poder. La educación de hoy se fija en el saber. Nos enseñan lo que ya se sabe. Es repetitiva y rutinaria.

Necesitamos pasar de una educación que repite y enseña el saber a una educación que se vincule con el aprendizaje del no saber.

Es la sugerencia que planteo a los mantenses para convertir a Manta en una “Ciudad de la educación”, en una ciudad del aprendizaje, en una ciudad de la ilustración, del conocimiento científico y tecnológico.

LA UNESCO.

En estos tiempos de la civilización global la prevalencia de los derechos ha superado a los deberes.

Todos repetimos, como la Unesco, que la educación es un derecho humano, un bien público y una responsabilidad colectiva. Por tanto, debemos entender que es un derecho individual de cada persona. Debemos recordar al Gobierno local que, siendo un bien público, forma parte de su administración. Y,  cada familia que integra la colectividad mantense debe responsabilizarse de la educación de sus niños y jóvenes.

La Unesco es categórica: “Sin una educación de calidad, inclusiva y equitativa para todos y de oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida, los países no lograrán alcanzar la igualdad de género ni romper el ciclo de pobreza que deja rezagados a millones de niños, jóvenes y adultos.”

¡Rezagados! Les pregunto: ¿Manta estará rezagada en su educación? Bueno, caminen conmigo y observen que sus dos emblemáticos Colegios, el Cinco de Junio y el Tarqui, siguen abandonados por el Sistema Educativo Ecuatoriano.

La sugerencia, en este caso, para alcanzar este aprendizaje de calidad, es perurgir al gobierno nacional la construcción de los nuevos edificios de estos dos emblemáticos colegios. El “Cinco” ya cumplió 70 años.

INVITACIÓN.

Hagamos un alto en el camino. Pensemos en la educación y sus nuevos aprendizajes. Los invito, conciudadanos, a convertir a Manta en la “Ciudad de la educación”, ciudad de la ilustración, de la ciencia y la tecnología.

Invito a los políticos que ya se están candidatizando para alcalde y concejales. Invito a los dirigentes barriales, a la Asamblea Ciudanana y a la Participación Ciudadana. Invito a los líderes empresariales del sector pesquero y de la industria. Invito a comerciantes y a los emprendedores. A los inversionistas de la industria inmobiliaria y del turismo.

A los niños, a los jóvenes, varones y mujeres,  a los hombres maduros, a los viejos y a las familias. A todos los invito a convertir a Manta en una “Ciudad de la educación” donde la ilustración, el conocimiento científico y tecnológico, formen parte del yo individual y de la identidad colectiva.

VALORAR LA CIUDAD.

Valorar la ciudad donde se vive debe ser un ejercicio de identidad constante para quienes habitan este territorio manabita.

Este proceso implica, conocerla para valorarla como identidad personal, familiar y colectiva. Este es el propósito del aprendizaje de  la educación postpandemia. Valorarnos nosotros mismos para aprender a valorar lo que tenemos. Valorar a la familia, a los vecinos, a la ciudad.

Al iniciar el año centenario pido entender a la educación como el aprendizaje enseñanza de la multiversidad histórica de nuestro pueblo para fortalecer su acerbo cultural

Mirar la educación como una oportunidad para reflexionar sobre lo que somos y hacemos.

Si el objetivo de la educación se cumple, podemos afirmarla como pertenencia cultural y asumir que el destino de Manta forma parte del yo individual y colectivo como una “Ciudad de la educación”.

SUPERAR EL PASADO.

Individual y colectivamente hemos cometidos muchos errores. No aprendimos la lección del terremoto. No entendemos la presencia de la pandemia.

Hemos elegido cuatro veces a una misma persona para que conduzca nuestros destinos. Despreciamos las posibilidades de nuevas inversiones. Abusamos de la naturaleza, contaminamos nuestro mar circundante. Nuestros jóvenes fueron educados para buscar trabajo, obedecer órdenes, hacer una familia, tener una casa, un carro y sentirse felices, mirando con indiferencia las crisis sociales, el deterioro de los servicias públicos, el desordenado crecimiento territorial urbano Manta de los cantones de la conurbación.

El miedo se apoderó de la ciudad que prefirió convivir con la delincuencia. A los jóvenes no se les enseñó a pensar y no lograron comprender los liderazgos. Se contentaron con las migajas.

Desterremos la cultura de la queja y de los petitorios lastimeros. Abandonemos el pensamiento parroquial que pulula en todos los barrios de la ciudad cuyos habitantes hasta celebran el día en que Manta se hizo parroquia (1861)

COROLARIO.

Superemos el pasado.

Vivimos el año centenario de Manta cantón. Una microhistoria dentro de los 1.500 años de su vida histórica.

Durante los próximos ocho años demos rienda suelta a nuestro pensamiento creativo para proclamar en el 2030: “MANTA, CIUDAD DE LA EDUCACIÓN”. (Joselías, 2022-01-02)

Soy la vida hasta que muera. Historiador y cronista de Manta - Jocay, mi ciudad puerto de Manabí, Ecuador. Periodista - Docente en la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Ecuador - Mis estudiantes me llaman "Maestro de la sonrisa eterna". Mi Facultad me declara "Patriarca de la Facco". Para mis lectores soy un "Diálogo con Joselías". Soy amante de la vida, río a carcajadas, con Cecilia somos una familia de cuatro hijos y nueve nietos, por ahora. Bailamos "chévere". Nací junto a las olas, vivo frente al mar, converso y río con mis padres que siguen iluminando mi vida aunque estén muertos. Mis hijos son maravillosos. Cada uno de ellos me llena de asombros. Los amigos son libros abiertos para la descontextualización de la relación humana. Proclamo la paz y respeto la diversidad.

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