Familia Hombres de mi pueblo

Pablito Cervantes Cedeño, una vida consagrada a la familia.

La vida de un personaje destacado en la ciudad de Manta, Ecuador.

PABLITO CERVANTES CEDEÑO, UNA VIDA CONSAGRADA A LA FAMILIA.

Una vida más allá de la rutinaM

Por Joselías Sánchez Ramos / Manta, 2020-07-14.

¿Qué es la vida?, pregunto yo. Viviana Cervantes responde: “mi padre,  mi padre es la vida“. ¿Quién es su padre?, replico. “Manuel Paulo Cervantes Cedeño“, responde ella.

“Manuel Paulo Cervantes Cedeño“, no lo conozco, le digo. “Si lo conoce, don Joselías, es Pablito Cervantes?“

PABLITO CERVANTES

Pablito Cervantes, artesano de la mecánica, maestro soldador y propietario del Taller “Reina Del Camino” ubicado en el Barrio Ursa, es un personaje de leyenda en la ciudad de Manta donde se ha ganado el aprecio y respeto de todos por su elevada condición humana, su generosidad sin límites y su elevado sentido de solidaridad.

Como un formidable e inigualable amigo, dotado de un corazón noble y servicial, lo define el ex vicealcalde Manta, Lic. Eduardo Velásquez García.

Sus clientes lo califican como un maestro responsable que se caracteriza por la calidad de los servicios que se le contratan y aquello le ha ganado respeto y admiraciónto.

CERVANTES CEDEÑO.

Manuel Paulo Cervantes Cedeño, es el octavo de los 11 hijos de don Onésimo Cervantes y doña Dolores Cedeño. Nace el 24 de agosto de 1948, en Tarqui de Manta, donde han transcurrido los 72 años de su vida.

En el seno de su hogar aprendió el valor de la familia. Los Cervantes Cedeño, apreciados y reconocidos en Manta, están vinculados al trabajo creador, al emprendimiento productivo en el comercio, turismo  y en la artesanía mecánica. Allí creció con sus hermanos: Luis (+), Hugo, Sara (+), Cruz (+), Jaime, José, Manuel (+), Felícita, Guillermina y Pedro (+).

Su padre, don Onésimo, era propietario de un kiosko de comercio minorista ubicado en un portal esquinero de la industria algodonera INALCA, diagonal a la “Placita“ de Tarqui.

NIÑEZ EMPRENDEDORA.

Desde pequeño, junto a sus hermanos, aprendió a trabajar en el kiosko de su padre, vendiendo caramelos, helados, cigarrillos o lustrando zapatos a los clientes. Con su hermano Manuel, se pasaba la pared del estadio Modelo, hoy Jocay, para vender caramelos, helados, cigarrillos, al público espectador.

Un domingo, como cualquier otro domingo de futbol del fútbol mantense, con sus aproximadamente 11 años,  fue al estadio a vender sus pequeñas mercancías. Ese día, como no estaba con su hermano, se sentó en los graderíos para ver el calentamiento de los jugadores del partido entre River Plate y Juventud Italiana.

De pronto, sonó el disparo de algún fanático. Él sintó un impacto en su pómulo derecho…, pensó que el otro niño que estaba cerca jugando con unos palitos, le había golpeado sin querer.

José Delgado, jugador del River Plate, que estaba en calentamiento, observó la escena tras el estampido del disparo y vió que, en los graderíos, un niño recibia el impacto de la bala perdida. Saltando la valla llegó presuroso ante el niño, lo tomó en sus brazos y lo llevó al negocio de su padre, Onésimo Cervantes, en la Placita de Tarqui.

El niño sanó pero nunca olvidó ese gesto del jugador Pepito Delgado, quien fue conocido en Manta como Pepito “Chicha Jora“; con el tiempo se hicieron grandes amigos y entrañables compadres.

Estudió en la escuela Eloy Alfaro de Tarqui. Cuando estaba culminando la primaria, la portera, Sra. Socorro de Moreira, le comunicó que su papá había recibido un impacto de bala. Corrió hasta el mercado y encontró a su padre postrado en el asfalto. A su lado estaba el padre Suanni, párroco de Tarqui. “Padre, mi papá está vivo, volteémoslo,“ le decía.

JUVENTUD

Después de esta gran pérdida que laceró su alma, a los 15 años decidió irse a Guayaquil, junto a su amigo de infancia, Julián Larrea, para trabajar y ayudar a su entrañable madre, Lolita Cedeño de Cervantes. En esa gran ciudad y durante dos años, trabajó y aprendió la profesión de soldador que lo ha identificado durante toda su vida.

A sus 17 años regresa a Manta para reencontrarse con su adorada mamá y todos sus hermanos. Con sus conocimientos y experticias como soldador, comenzó a trabajar en el taller mecánico de su hermano mayor, Hugo Cervantes con quien trabajó durante 11 maravillosos años durante los cuales acrecentó el aprendizaje de su profesión y fortaleció sus experticias, ganandose el reconocimiento y respeto de los clientes.

MATRIMONIO.

A sus 22 años conoce a Amarilis Delgado Molina. Tras un noviazgo de seis años, contraen matrimonio el 7 de febrero de 1977 e inician un fabuloso hogar en el que prevalece la familia, el amor, los hijos, el trabajo y la prosperidad.

Para estar junto a su esposa viaja a los Estados Unidos. Juntos residen en Brooklyn, New York. Ser papá era un sueño esplendoroso. Amarilis le comunica que está embarazada y aquello fue la noticia más feliz de su vida. El 10 de junio de 1979 nace Carol Viviana, su primogénita.

LA FAMILIA.

A los seis meses de nacida su primera hija, retornan a su Manta, con el anhelo de montar un taller propio con las herramientas que había adquirido con el arduo trabajo de ambos.

En Manta, renta un local para instalar su taller hasta que se establece en el Barrio Ursa donde instala el Taller “Reina Del Camino” y construye su vivienda.

A los dos años de su primogénita, el 3 de diciembre de 1981, nace su segundo hijo: Pablo Fabián, el hijo varón que todo papá anhela, un hijo para verlo crecer, jugar, correr, enseñarle a pedalear y formarlo como varón y ciudadano con valores humanos.

La familia se fortalece con el trabajo, el amor y la educación de los hijos. Viviana tiene 14 años, Fabián es un gran estudiante de 12 años. De pronto, la alegría estalla, el 11 de marzo de 1994, nacen los mellizos: Wilmer Fabián y Geovanny Fabián. La alegría se transforma en felicidad, la felicidad fortalece el hogar, el hogar genera nuevos compromisos con la educación que deben brindar a sus hijos.

LOS HIJOS.

El tiempo pasa. Los hijos crecen. Construyen sus vidas para honra de sus padres. Hoy, sus cuatro hijos son profesionales que residen en Port Chester, Nueva York, Estados Unidos. y lo han alegrado con tres nietos: Erick Bedoya Cervantes, hijo de Viviana y Patrício Bedoya; Emelly y Fabián Cervantes Cedeño, hijos de Fabián.

Viviana, su primogénita, nos habla de su hermosa familia, de la  felicidad que, junto a sus hermanos, han logrado construir por tener un papá como Pablito Cervantes, a quien siempre dan gracias por la forma como los educó, con el rigor en una mano y con el amor en la otra. ”Nos hizo creer en nosotros mismos, nos infundió coraje para lograr lo que quisiéramos, nos enseñó a trabajar duro y a ser siempre honestos, sin esperar que nadie nos los dé“, dice con orgullo y complacencia.

Mi madre fue siempre la prioridad de mi padre a la que ama con ternura y con el respeto que se merece su “reina“ como la trata. En este círculo de amor y ternura, nos enseñó el valor de la familia para alcanzar tranquilidad, estabilidad y prosperidad, para crecer libres e independientes.

Papá y mamá nos criaron juntos, nunca nos dejaron a cargo de nadie. Por eso mismo no se quedaron acá cuando me tuvieron a mi porque no trabajaban tranquilos pensando como me cuidaría la señora con la que me dejarían“, enfatiza Viviana.

El amor a la familia es el mejor legado que hemos recibido, no hay nada material, sólo sus enseñanzas, sus valores y su tiempo. A pesar de que ya somos adultos y estamos a kilómetros de distancia, nunca dejamos de tener la misma conexión que teníamos desde que éramos unos niños porque, para mi papá, seguimos siendo sus niños.“

MÁS ALLÁ DE LA RUTINA.

Pablito Cervantes es un mantense entregado, 100% a su familia, a su trabajo y a sus amigos.

En Manta se lo considera como un gran artesano de la soldadura. Su vehemencia por el trabajo que hace con sus manos busca calidad y eficiencia para lograr la satisfacción de sus clientes que lo respetan y consideran.

Apasionado por el fútbol es hincha del Emelec de Guayaquil y del River Plate de Buenos Aires. Al equipo River Plate de Manta siempre le dio su tiempo, amor y apoyo.

Este hombre de carácter fuerte y corazón de oro, que no le tiene miedo a ningún reto, es una persona solidaria y generosa presto siempre a ayudar al prójimo, virtudes que la ciudad de Manta y sus instituciones le reconocen.

COROLARIO.

Pablito Cervantes, del que tanto se enorgullecen sus hijos, sigue enseñando que en la vida hay que ser agradecidos y siempre dar la mano a los demás.

“Te amamos papito“: Viviana, Fabián, Wilmer y Geovanny Cervantes Delgado.

(Joselías, 2020-07-15)

Soy la vida hasta que muera. Historiador y cronista de Manta - Jocay, mi ciudad puerto de Manabí, Ecuador. Periodista - Docente en la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Ecuador - Mis estudiantes me llaman "Maestro de la sonrisa eterna". Mi Facultad me declara "Patriarca de la Facco". Para mis lectores soy un "Diálogo con Joselías". Soy amante de la vida, río a carcajadas, con Cecilia somos una familia de cuatro hijos y nueve nietos, por ahora. Bailamos "chévere". Nací junto a las olas, vivo frente al mar, converso y río con mis padres que siguen iluminando mi vida aunque estén muertos. Mis hijos son maravillosos. Cada uno de ellos me llena de asombros. Los amigos son libros abiertos para la descontextualización de la relación humana. Proclamo la paz y respeto la diversidad.

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