Historia Identidad Manabi

Manabí en la pandemia 29. “¡Viva Manabí con su capital…!

Los lectores felicitan a Fernando Pérez Suárez; consideran una espectacular historia sobre la Esquina de Pérez, la canción que simboliza el afecto el cariño expresado a través de la música.

Manabí en la pandemia 29.

¡VIVA MANABÍ CON SU CAPITAL…!

La esquina de Pérez, historia de una canción.

Por Fernando Pérez Suárez / Portoviejo, 2020-06-24

La cumbia salió de Colombia y se instaló para siempre en Portoviejo en el pegajoso ritmo de una canción, cuyos primeros acordes ya invitan a bailar; esa melodía fue compuesta por los colombianos María Elena Londoño y Carlos Martelo Medina y se convirtió, desde inicios de los años setenta del pasado siglo, en arraigada identificación de la capital provincial de Manabí.

¡Y no solo de la ciudad, sino de la provincia y el país!

LA ESQUINA DE PÉREZ.

La esquina de Pérez, intersección céntrica de las calles Sucre y Ricaurte, lugar conocido así porque allí se ubicaba la botica La Salud, propiedad de la familia Pérez, era centro de reunión de mucha gente ya que estaba en un sector estratégico de Portoviejo: frente a la antigua catedral de la ciudad, diagonal al parque Central, cerca de la Gobernación de Manabí y la Intendencia de Policía, a una cuadra de la iglesia La Merced.

Era un lugar privilegiado porque el parque era una de las pocas atracciones para los habitantes de una ciudad que empezaba a crecer. En ese sector se concentraba casi toda la población de la ciudad los fines de semana y días festivos.

La botica, que abrió sus puertas en 1930, fue comprada en 1940 al doctor Humberto Palacios por don Ángel Pérez Pachay y doña Esperanza Montesdeoca de Pérez. Allí nace otra historia.

Al local llevaron una radio marca RCA, en la que se sintonizaban los noticieros nacionales e internacionales y la gente escuchaba atenta los pormenores transmitidos por emisoras de Londres, Nueva York, La Habana, Quito, Buenos Aires. Así, a la botica llegaban personas que hablaban de todos los temas imaginables.

Esquina de Sucre y Ricaurte, donde en 1930 empezó a funcionar la Botica La Salud, adquirida en 1940 por la familia Pérez.

NACE EL CLUB

Portoviejo fue siempre una ciudad de esquinas. En las convergencias de las principales calles del centro de la ciudad se reunían grupos de amigos para conversar y divertirse. Las “galladas” tomaban posesión de esos lugares y se respetaban los territorios.

En 1969, en los alrededores del entonces parque Central se congregaban muchos jóvenes. Uno de esos grupos, liderado por Enrique García Macías, Kiko, decide impulsar la creación de una organización con fines culturales y deportivos. Convocaron a gente de las esquinas cercanas y nació el Club Social, Cultural y Deportivo La Esquina de Pérez, que en un inicio funcionó en un local de la calle Morales, entre Sucre y Bolívar. Muy pronto adquirieron el terreno en las calles Sucre, entre Ricaurte y Chile, donde empieza una leyenda musical.

Kiko fue presidente de la agrupación por tres períodos consecutivos, y lo acompañó Horacio Mendoza Párraga como secretario y hombre de confianza.

“La esquina de Pérez era una amalgama de ciudadanos de Portoviejo, aunque estos hayan pertenecido a otros clubes. Allí paraban la gallada del “Puro cariño” “Los Chessman”, los de “La esquina del Norita”, los vecinos del club y otros”, recuerda Edison Cevallos Moreira, ex presidente de La esquina de Pérez.

Fotografía de 1942 en la que constan de izquierda a derecha Esperanza Montesdeoca de Pérez, Ángel Pérez Pachay, Graciela Andrade Mendoza, NN y sentado, Humberto Elías Mendoza, padre de Horacio Mendoza Párraga, fundador y primer secretario del club La esquina de Pérez

LOS PRIMEROS SOCIOS

Horacio Mendoza, primer secretario del club, recuerda con prodigiosa memoria:

“Éramos personas que íbamos a la esquina de la botica porque nos gustaba estar allí. Entre los fundadores del club están Enrique Kiko García, Horacio Mendoza, Horacio Hidrovo Peñaherrera, Édison Cevallos, Heriberto Villafuerte, Cucho Jalil, Carlos Paredes, José Verdi Cevallos, Ely Cedeño, Wilson Vinces, Marcos Carlos Joniaux, Atilano García, Hegel Rivadeneira, Jorge Briones Vallejo, Lenin Delgado, Polo Bowen, Bruno Poggi Zambrano, Alfredo Villafuerte, Moisés, Simón y Roque Arteaga: Los hermanos Clodovico y Childerico Cevallos; Sixto, Sebastián y Eduardo Guillem; Alfredo y Eduardo Ugalde; Davicho y Marconi Cevallos; y Vicente y Ernesto Galarza, entre otros. El club nació para tener un espacio que permita desarrollar la parte social, cultural y deportiva”.

Edison “Fayoya” Cevallos fue el tercer presidente del club, el segundo fue Hegel Rivadeneira.

Fayoya dice que el club debe llamarse La Esquina de Pérez-Kiko García, por la dedicación que puso este personaje al consolidar plenamente esta institución social. De Kiko afirma que fue un multifacético: capitán de aviación, representante de líneas aéreas, dirigente deportivo y, sobre todo, un gran ser humano también apasionado por la música. Por esto, él establece gran relación con muchos artistas.

Childerico Cevallos Caicedo, socio fundador y luego tesorero en la presidencia de Edison Cevallos, recuerda: “El club era abierto, podía ingresar cualquier persona, aunque no fuera socio y compartir con ellos. Básicamente, era un centro de juego de naipes, tertulias y después salíamos en busca de más diversión”.

Eduardo Pérez Montesdeoca, músico y escritor, durante una presentación radial. Él fue quien tuvo el primer contacto con los músicos colombianos. Además, con todo artista de renombre que visitaba Portoviejo.

Y LLEGARON LOS HERMANOS MARTELO

Corría 1971 y se anunciaba en Portoviejo la presentación de una orquesta colombiana, desconocida en el medio. Uno de los mayores referentes musicales de Manabí, el maestro Filemón Macías y Joza, hizo un comentario que quedó registrado en el libro “Tradiciones y leyendas de Portoviejo” de Eduardo Pérez Montesdeoca, quien le escuchó decir en el club La Esquina de Pérez: “… “Los Martelo no son orquesta”. Dijo que había escuchado a esa banda en Medellín y que no hacía bailar, por lo que le auguraba el fracaso…”

Pero en el escenario las cosas fueron muy diferentes, esa orquesta era de altísima calidad.

Los Hermanos Martelo tocaron por primera vez en Las Vegas, el más importante sitio de presentaciones artísticas que ha tenido el país y en la madrugada, luego del baile, los integrantes de la orquesta fueron invitados al club, donde se inició una amistad que ha hecho historia, y de la buena.

Eduardo Pérez Montesdeoca era un melómano innato y en las mañanas atendía la botica de sus padres. Conocía de música como pocas personas y a la vez tocaba el piano. Cuando llegaba un artista a Portoviejo, siempre había un tiempo para reunirse con ellos y los llevaba hasta su casa, a cuya sala llamaba La Cripta, donde se lograron fotografías históricas con La sonora matancera, Los hermanos Martelo, Los Graduados, Carlos Argentino, Celio González, Yayo El Indio, Huberto Santacruz, Eduardo Brito, entre tantos y tantos grandes artistas.

Cuando por primera vez llegaron los Martelo, fue directo a buscarlos y hubo empatía a primera vista. De inmediato los llevó a la casa de su cuñado, Heriberto Palau Valdez (casado con Aura Pérez Montesdeoca) donde en esos días estrenaban un piano Yamaha, de muy buen sonido. En la noche, luego de tocar y cantar por unas horas, se asomaron al balcón y justo al frente había algarabía, justo en el club La Esquina de Pérez.

Eduardo los llevó hasta la sede y ese fue el primer contacto entre los Martelo y el club.

“Sí, del balcón de nuestra casa conocieron a los de la esquina de Pérez” asegura María Ester Palau Pérez.

Facsímil del libro Tradiciones y Leyendas de Portoviejo, de Eduardo Pérez, en cuya portada constan la esquina de la botica La Salud, la antigua casona de la familia Pérez Montesdeoca sobre la calle Sucre y una presentación de la estudiantina de la escuela Francisco Pacheco en la sede del club.

EL PRIMER ENCUENTRO

Los hermanos Cevallos Caicedo, Childerico y Clodovico, habían integrado la Orquesta de la Casa de la Cultura. Childerico recuerda que, entre lo animado de la conversación, les pidieron que toquen algo. Clodovico había dejado de tocar el saxofón hace varios años y se arriesgó a tocar. “Parecían sonidos de gatos, grillos y rebuznos”, recuerda Childerico; esa noche fue de alegría y diversión.

Los cantantes de la orquesta colombiana eran María Elena Londoño, Hernando Barbosa y Juan Piña, que en esa época empezaban a internacionalizarse, ellos llegaron y se quedaron unos días en Portoviejo hospedados en el Hotel París, ubicado muy cerca de la sede del club. Empezaron a frecuentar el local, donde se hizo gala de la hospitalidad local, dice Edison Cevallos.

El ingeniero Wilson Vinces Menéndez acompañó a los artistas colombianos a varias partes. “Kiko García los llevó a conocer la ciudad y se quedaron encantados con la comida que había en un restaurante de Jaramijó, ubicado junto al mar. Todo iba por cuenta del presidente del club.”

Faltarían dos visitas más a Portoviejo, la más esperada era la del año 1973.

En el segundo viaje de Los Martelo a Portoviejo, la atención que se les brindó, otra vez fue inolvidable. Kiko García los llevó a recorrer el resto de la provincia, a mostrarles las nacientes ciudades y eso les encantó, dice Wilson Vinces.

Ya había empezado una relación para la posteridad. Esa segunda visita fue memorable para los de la orquesta y los de socios del club.

Muchos de los jóvenes integrantes del club, no tenían ingresos y aprovechaban ciertas circunstancias para ir a los bailes que se organizaban en Las Vegas; es decir, no pagaban la entrada.

En esa sala, en el piano marca Yamaha de color oro, se tocó, por primera vez en Portoviejo, la legendaria canción La esquina de Pérez. En la gráfica Heriberto Palau Valdez y Aura Pérez de Palau, grandes apasionados por la música.

LA CUNA DE LA CANCIÓN

Eduardo “Pucho” Guillem Moreira, fundador y expresidente del club, asegura que él estuvo presente cuando se ofreció hacer una canción para el club. Recuerda que recién llegados a la ciudad, Eduardo Pérez llevó a su casa a los integrantes de la orquesta, quienes quedaron admirados de la colección de discos y, sobre todo, del conocimiento musical del portovejense. Esa admiración mutua fortaleció una gran relación y fue común ver a los músicos compartiendo mucho tiempo. En una de las tertulias, en la sala, junto a la ordenada colección de discos de acetato, Guillem asegura que la cantante María Elena Londoño le ofreció a Eduardo componer una canción sobre el club, porque le impresionaron el afecto y la generosidad demostrada para unos extranjeros; lo que no habían experimentado en ninguna parte.

“María Elena le cumplió a mi tocayo”, sostiene Guillem.

Otra versión sostiene que antes de un promocionado baile en Las Vegas, el año 1972, un grupo de cuatro personas integrado por Kiko García, Marcos Carlos Joniaux, Lenin Delgado Martínez y Wilson Vinces estaban en el club compartiendo con el director de la orquesta, quien los invitó al último ensayo y la prueba de sonido de rigor. Iban a entrar a la pista de baile por la puerta lateral, que daba a la calle Chile y los encontró el Dr. Tito Diómedes Mendoza Véliz, quien los acompañó al ensayo, en el que no faltaron cervezas y alguna botella de escocés.

Ya en la madrugada, después de la presentación, ese mismo grupo, más otras personas, fueron invitadas a la casa del Dr. Mendoza, cerca del antiguo Puente de Alambre y allí, en una peña inolvidable, surgió espontáneamente un par de ofrecimientos de los Martelo: que en su próximo regreso harían de Portoviejo su centro de operaciones y que compondrían una canción para la ciudad, pero no se imaginaron que era para el club, asegura Wilson Vinces.

“Ese fue un ofrecimiento de la orquesta a Kiko García por la generosidad, amistad y aprecio que les demostraron” recuerda, por su parte, Edison Cevallos.

Foto histórica: los integrantes del club La esquina de Pérez con los compositores de la canción que rinde homenaje al club y a Portoviejo.

LA PRIMERA PREMIER

Antes del estreno de la canción en Las Vegas, en octubre de 1973, los Martelo la tocaron en el piano en la casa de Heriberto Palau. Eduardo Pérez los llevó otra vez.

María Ester, la primera hija de la familia, recuerda que su tío llegó con unos cuatro integrantes de la orquesta para disfrutar un momento. Ella aprovechó para hacerles firmar una blusa.

Debe haber sido tan emocionante escuchar esa composición, que el dueño de casa abrió una botella de whisky y la reunión se extendió más de lo previsto. Luego obsequió otra botella a quienes quedaban en el club y los Martelo siguieron la farra en ese lugar.

LA LETRA ORIGINAL DE LA ESQUINA DE PÉREZ

Yo traigo desde Colombia este ritmo ardiente para bailar
un abrazo en Portoviejo a la esquina’e Pérez, tradicional
es el club ecuatoriano de trayectoria más popular
orgullo de Portoviejo, por su alegría y cordialidad,
y la orquesta’e Los Martelo se vienen a divertir
con don Kiko y tío Wilson, Marcos Carlos y Lenín.

Viva Manabí con su capital, la esquina’e Pérez es tradicional
Viva Manabí con su capital, la esquina’e Pérez es tradicional

Quiero dejar un recuerdo que signifique mi admiración,
mi gratitud y cariño en Portoviejo mi corazón,
un mensaje muy sentido a la esquina’e Pérez quiero dejar
con un abrazo de hermano que selle siempre nuestra amistad.
Los Martelo muy alegres venimos a parrandear
con Atilano y Reynaldo, los Mendoza y otros más.

Viva Manabí con su capital, la esquina’e Pérez es tradicional
Viva Manabí con su capital, la esquina’e Pérez es tradicional

¿DE QUIENES HABLA LA CANCIÓN?

En el inicio orquestado de la grabación original se escucha un anuncio:

¡Miguel Barcia: yo te lo dije!

Se refiere al empresario Miguel Barcia Bravo, propietario de Las Vegas, quien contrató a esa orquesta y a muchas más, haciendo de Portoviejo el más grande centro de espectáculos populares que haya habido en el país. A él le habían informado sobre una canción dedicada a Portoviejo

“…con don Kiko y tío Wilson, Marcos Carlos y Lenin…/

El presidente y fundador del club, Kiko García, es el primero en ser nombrado.

Wilson Vinces Menéndez, el tío Wilson de la canción, dice que nadie más lo reconoció como ingeniero y la gente se olvidó hasta de sus apellidos por culpa de esa melodía. Y no sabe por qué le pusieron tío, apelativo que acogió con inmenso cariño.

Marcos Carlos es por referencia a Marcos Carlos Joniaux Ceballos y Lenín es Lenin Delgado Martínez.

“…con Atilano y Reynaldo, los Mendoza y otros más…”

Atilano García fue el representante de Miguel Barcia para contratar a los artistas. Él se desplazaba a todas partes para contactarlos.

Reynaldo es Reynaldo Mendoza, quien no era socio del club, pero fue un asiduo contertulio del mismo llevado por su primo Horacio Mendoza Párraga.

Los Mendoza son Horacio, Reynaldo y, quizá, el Dr. Tito Diómedes. Nombres ya inmortalizados.

Los otros más incluyen a todos los socios del club en ese inolvidable 1973.

Leonardo Palau Pérez, en el almacén de sus padres, justo al frente del club La esquina de Pérez, alrededor de 1974.

¿QUÉ SIGNIFICA LA CANCIÓN?

La canción, no siendo ecuatoriana, la hemos hecho nuestra por su letra y mensaje, porque describe lo que somos los portovejenses, estima Horacio Mendoza

En 1975 llegó desde Colombia a Portoviejo el maestro Álvaro Bolívar con la orquesta Los Hermanos Martelo, dos años después de haberse estrenado La Esquina de Pérez. Y desde allí se quedó en esta tierra.

“Los compositores pusieron toda su inspiración en la canción: María Elena estaba encantada por su obra porque está llena de letra e inspiración, le puso todo de sí. Carlos Martelo era un académico musical y eso se refleja en la canción.

Uno la toca y sale a bailar todo el mundo; no solo en Portoviejo sino en todo el Ecuador”, dice el maestro Álvaro.

En fin, La esquina de Pérez es el sonido y el sentimiento de Portoviejo que ya se tatuó en la memoria eterna de todo el país. No hay provincia en la que no se toque esta cumbia que evoca cosas buenas, da placer, evoca el optimismo, alegra el alma, invita a la alegría, a relajarse, a cosas buenas y llena de orgullo a quienes hacemos Portoviejo.

Para escuchar la versión original, haga clic en el enlace que está debajo de esta línea. (Fernando Pérez Suárez, 2020-06-24).

Nota: Agradecemos a Fernando que nos permite integrar su memoria histórica en esta sección de Manabí en la pandemia. (Joselías, 2020-06-29)

Soy la vida hasta que muera. Historiador y cronista de Manta - Jocay, mi ciudad puerto de Manabí, Ecuador. Periodista - Docente en la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Ecuador - Mis estudiantes me llaman "Maestro de la sonrisa eterna". Mi Facultad me declara "Patriarca de la Facco". Para mis lectores soy un "Diálogo con Joselías". Soy amante de la vida, río a carcajadas, con Cecilia somos una familia de cuatro hijos y nueve nietos, por ahora. Bailamos "chévere". Nací junto a las olas, vivo frente al mar, converso y río con mis padres que siguen iluminando mi vida aunque estén muertos. Mis hijos son maravillosos. Cada uno de ellos me llena de asombros. Los amigos son libros abiertos para la descontextualización de la relación humana. Proclamo la paz y respeto la diversidad.

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