Hombres de mi pueblo Manta centenaria

“Hay que seguir Papi”.

Entre el dolor y la alegria surge la memoria del hijo que fallece junto a su tía en una tragedia que causó dolor en la comunidad de Manta.

“HAY QUE SEGUIR PAPI”
En memoria de Joselias Sánchez Jr. a quien llamo “Héroe silencioso de la tragedia”.

Joselías Sánchez Ramos / sjoselias@gmail.com / 2018-04-05.

04_05 Llegó mi hijo 5Ab2016

En un día como hoy, en la madrugada del 5 de abril de 2016, hace dos años (qué largo tiempo) llegó mi hijo Joselías Sánchez Jr. desde los Estados Unidos donde permaneció 12 años. “He venido para cuidar y ayudar a mis padres”, le dijo al Dr. César Acosta Vásquez, su padrino de bautizo.

Once (11) días después ocurre el terremoto 16-A (48 segundos, 7.8 intensidad)

Nuestra casa (Tohallí Center) destrozada. Los sueños, por los suelos. A pocos metros, casas y hoteles convertidos en escombros. Los gritos que salen de las piedras del Hotel Miami atraen a Grígory, mi otro hijo, quien se une a todos para recuperar la gente, viva o muerte, porque son hermanos.

La noche sin estrellas esparce el dolor, los gritos, las plegarias. Cecilia y yo. El silencio de nuestro abrazo es una oración. Hay tanto horror. Nuestro “Pepito”, nos abraza. Nos mira. Me dice: “¡Hay que seguir papi!”.

Joselias Jr., es un “héroe silencioso de la tragedia”. Así lo llamo. Fabuloso este hijo, sin complejos ni cansancios.

Superando su propia sorpresa de llegar a Manta para vivir un terremoto, observa la catástrofe que achicharra los huesos, siente el dolor y la desesperanza que, por doquier, le rodea en el malecón de Tarqui y calle 110.

Entonces, este hombre de solidaridades insurge de entre el desconcierto y comienza su tarea de ayudar a otros. No escatima tiempo ni esfuerzo. Sus manos están prestas para levantar a otros sobrevivientes, para atender a otros damnificados; ayuda a los que llegan a ayudar.

Acompaña a los policías que en derredor de la zona cero pasan largas horas bajo el sol o en la interperie de la noche, les brinda agua, comida, asientos y conversa con ellos para amenguar la fatiga; la misma atención entrega a los extranjeros que llegan con ayuda y a los ecuatorianos que desde otros lares llegan con la solidaridad ecuatoriana; cuando era necesario, era el intérprete.

¡Qué gran hijo! ¡Que gran ciudadano! Generoso y único.

Nuestra casa fue demolida y mi hijo deambuló con sus padres porque no teníamos vivienda, hasta que la mano tierna de mi hija Candy Cecilia nos dio refugio en la estrechez de su hogar y luego doña Cielito Reina desde los Estados Unidos nos mostró cuando grande es la generosidad humana.

El 23 de diciembre de 2017 nos pasamos a la casita que habíamos construido con el diseño del Arq. Grigory, mi hijo; con los estudios de suelo del Ing. Javier Moreira; con los estudios estructurales del Ing. Fabian Moreira; y con el trabajo de albañiles, fierreros, soldadores, carpinteros, electricistas, gasfiteros, cerrajeros, los de aluminio, vidrio, cerámica y de los vecinos, nuevos y generosos, que nos rodean ahora.

Mi hijo Joselías Jr. fue un importante gestor de esta construcción; se sentía orgulloso de ella, era detallista porque quería lo mejor para su madre. “El 28 de abril, con el cumpleaños de mi madre vamos a inaugurar la casita”, le decía a la familia y a sus amigos.

El 23 de enero del 2018, mi hijo y su tía, Dra. Teresa Sánchez Ramos, perecen en un trágico accidente de tránsito. Doña Rocío Molina, asistente de mi hermana médica, resulta gravemente herida.

Sólo un mes vivió en la casa que construyó para sus padres. Solo 21 meses vivió el retorno a su país amado. Cecilia escribe en su epitafio: “Dios es la existencia. Somos parte de Él. Todo fue tan rápido, tan rápido como la vida misma. Sonrían como siempre. Nosotros también. Tere y Pepito. 2018-01-23”.

Escribo este ensayo para sonreir con el recuerdo la alegría que significa, para nosotros, la vida de nuestro hijo. Gracias por comprender este “¡Hay que seguir Papi!”. (Josar, 2018-04-05)

Soy la vida hasta que muera. Historiador y cronista de Manta - Jocay, mi ciudad puerto de Manabí, Ecuador. Periodista - Docente en la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Ecuador - Mis estudiantes me llaman "Maestro de la sonrisa eterna". Mi Facultad me declara "Patriarca de la Facco". Para mis lectores soy un "Diálogo con Joselías". Soy amante de la vida, río a carcajadas, con Cecilia somos una familia de cuatro hijos y nueve nietos, por ahora. Bailamos "chévere". Nací junto a las olas, vivo frente al mar, converso y río con mis padres que siguen iluminando mi vida aunque estén muertos. Mis hijos son maravillosos. Cada uno de ellos me llena de asombros. Los amigos son libros abiertos para la descontextualización de la relación humana. Proclamo la paz y respeto la diversidad.

1 comment on ““Hay que seguir Papi”.

  1. La muerte se nos lleva seres que amamos. Pasó con mi hermana de forma violenta. ¡Hay que seguir maestro!

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