Mes: marzo 2018

Manta centenaria

74 AÑOS. Todo me sonríe. “Hay que seguir, papi”.

GRACIAS PEPITO, HIJO MÍO. A mis 74 años me asalta tu sonrisa. Tu vida de 47 años fue para nosotros una desbordante alegría. Desde tu nacimiento hasta cuando te despidiste para ir a Guayaqui y recibir a tu tía Teresa. Nunca entendí el mensaje de mi hermana: “Pepito, ya tengo la ruta”. Una lagrima furtiva se me escapa hasta tu franca sonrisa. “hay que seguir papi”.