“Mi Manta crece muy rápidamente”.

GUILLERMO ELOY CHÁVEZ, “EL GATO”.

Mantense, 83 años, comerciante portuario.

Joselias Sánchez Ramos. / sjoselias@gmail.com / 2017-11-06.

Hola amigos. El encuentro fue casual. A la hora meridiana de un día cualquiera. La García Moreno, hoy calle 13 es el entorno porteño para el saludo y los recuerdos.

  • “Ya estamos viejos”, don Joselías, me lo dice sin reparos.
  • “Si Gato”, no sé por qué mis amigos se están poniendo viejos”, le contesto.
  • Él sonríe.

Guillermo Eloy Chávez, “El gato”, habitúe del Parque Central es un comerciante de mercancías que se bajaban de “a bordo” cada vez que al puerto llegaban buques de la Gran Colombiana o de la Grace Line o los alemanes que agenciaba la firma Schwarz.

Junto a otros comerciantes del mismo “encargo”, se reunían en el tradicional Parque Central junto a la Casa de Aduanas de Manta. Aquí, un mercado subrepticio, satisfacía las necesidades de conocidos clientes que compraban “Agua florida”, Menticol, mentol chino, medias, vinos y/o botellas de whisky. En la otra vereda estaba el “Comandante Joza” con su “heladas” y sus ceviches en un competencia que nunca generaba rencillas.

Era la pequeña Manta de los 60´s y de los 70´s. Con la inauguración del nuevo puerto internacional de aguas profundas con sus dos muelles y la Autoridad Portuaria de Manta, colegios, agua potable, buques planta, extensión universitaria, estadio, nueva iglesia y medios de comunicación, todo comenzó a cambiar.

El desarrollo urbano se volvió dinámico. Primero, se incrementa la exportación del café a todas partes del mundo. Casi al mismo tiempo, oleadas y oleadas de manabitas de todos los rincones huyendo de la sequía o atraídos por los nuevos trabajos. Luego, la llegada y descarga de todo el engranaje para la explotación petrolera, los oleoductos, la refinería de Esmeraldas y su central termoeléctrica, los trailers y la William Brothers.  Manta cambió radicalmente y se fue convirtiendo en puerto de transferencia de carga hacia el Perú y del sistema Roll On Rolof.

Hacia los 80 cuando decaen las actividades del puerto y declina la exportación del café, estos comerciantes fueron buscando otras actividades.

  • “Que hace usted por acá, cómo está Tarqui”, me pregunta don Guillermo.
  • “El terremoto “Gato”, el terremoto. Vivo alquilando en Santa Martha”, le contesto.
  • “A qué te dedicas ahora”, le pregunto.
  • “A lo mismo, pero ya es diferente. Mi Manta crece muy rápidamente y nosotros ya estamos viejos, seguimos pobres pero honrados”, contesta.

“El gato” como muchos otros viejos mantenses es un protagonista silencioso de todas las jornadas de luchas y reclamos por el desarrollo de Manta. El paro cívico del 15 de septiembre para el puerto. El paro cívico de 1975 contra la dictadura militar por las obras de infraestructura urbana. El paro cívico de 1984 por el agua desde Cazalagarto.

Cuando le pregunto por la frase de este mes, me dice: “Claro, don Joselias, si, porque “Manta será grande con el esfuerzo de todos”.

Manta puerto

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