Manta, ciudad espiritual y consagrada.

Manta, ciudad espiritual y consagrada. El 24 de septiembre celebr02 Virgen de la Merced - Mantaa a su Virgen de la Merced

Por Joselías Sánchez Ramos. / sjoselias@gmail.com / 2017-09-24.

Manta es una ciudad sensible a las inquietudes del espíritu, la inteligencia y la religión. Sus habitantes se identifican por el respeto a las ideas diversas demostradas en sus actividades culturales de diversas tendencias; son profundamente religiosos, católicos la mayoría y profesan un respetuoso culto a los muertos.

Con esa sensibilidad espiritual, Manta es una ciudad consagrada a la Virgen de La Merced, identidad religiosa que ha prevalecido a lo largo del tiempo histórico de este pueblo cosmopolita y oceánico.

La celebración de su Virgen está señalada para el 24 de septiembre de cada año. Es una fiesta tradicional que durante muchos años se celebró en octubre conjuntamente con la “Fiesta del Comercio”, hasta 1980 en que la Iglesia decide cambiar la fecha de celebración.

Espiritualidad manteña.

Antes de la llegada de los españoles, los Manteños, cultura nativa del Señorío de Jocay, adoraba a la salud en la forma de una gran esmeralda a la que atribuía poderes curativos. La ciudad nativa de Jocay se levantaba en el territorio de lo que hoy es la ciudad de Manta. Hasta este lugar llegaban grandes peregrinaciones de nativos de otros pueblos para pedir sanación.

Tiempos de la Colonia.

Con la conquista llegó la religión católica. Jocay se transformó en Manta. Y, en este pueblo de una calle larga con 27 casas de madera y paja se construye en 1546 el primer templo católico, dedicado a la Virgen de la Merced. Desde aquello tiempos comienza a expandirse la veneración por la Virgen y con ello una identidad espiritual que ha permanecido hasta nuestros días.

Hacia 1678 fondea en Manta un buque español que transportaba hasta Lima, Perú, una estatua de la Virgen de Monserrate. Cumplida la tarea de abastecimiento de vituallas, víveres y agua, el capitán dispone reanudar su viaje. Al iniciar el zarpe se desata una gran tormenta que le impide hacerlo. Hizo tres intentos desatándose el mismo fenómeno. Vinculando la tormenta con la Virgen de Monserrate resuelven dejarla en Manta. En último zarpe ya no hubo tormenta. Cuenta la leyenda que la Virgen decidió quedarse en Cancebí.

Cuando este pequeño puerto es atacado por los piratas, sus habitantes, llevando consigo a su Virgen, se trasladan a las faldas del cerro donde fundan una nueva ciudad: Montecristi. Allí construyen el segundo templo consagrado ahora a la Virgen de Monserrate.

Para 1700, los mantenses retornan a su lugar de origen y construyen un tercer templo, una capilla dedicada a la patrona de Manta, la Virgen de la Merced. Son tiempos de la Colonia.

En la República.

Hacia 1853 cuando Manta es recién designada como parroquia eclesiástica se construye un cuarto templo.

Cuando se crea la diócesis de Portoviejo en 1871, Manta es ratificada como parroquia eclesiástica desde el 18 de julio de ese año

A pesar de que, en 1861, Manta es elevada a parroquia civil de Montecristi, se la sigue llamando “recinto” o “Anejo” de Montecristi.

En la historia de la Iglesia en Manta, se reseña que el primer libro de bautismo data del 26 de julio de 1878 con el sacerdote Ángel Alicandrio. En los libros de bautismo se anotan nombres de padres y padrinos; es un importante documento de referencia histórica.

En el siglo XX.

El primer párroco de Manta es el Dr. Manuel María Flor G. desde el 21 de octubre de 1908.

El 25 de enero de 1923, cuando Manta ya es cantón, llegan la comunidad Jesuita con el Padre Julio Pierregrosse en calidad de párroco permanente. Con él se forma un Comité Pro Templo de La Merced. Se recogen fondos y se construye el quinto tempo católico en Manta. El P. Pierregrosse fallece en 1942. Desde enero de 1950 asume el P. Luis Hermida. Para 1965 se concluye la construcción del sexto templo con aportes voluntarios de los exportadores de café de Manta. Hoy es una imponente iglesia que enorgullece a los católicos mantenses.

Siglo XXI.

La Virgen de La Merced es la patrona de Manta. Su imagen se venera más de un siglo en el mismo lugar donde se han construido seis iglesias, las primeras cinco de caña y madera hasta 1964. Desde 1965 existe el actual templo de hormigón financiado con aportes voluntarios de los exportadores de café. Los jesuitas llegan a Manta hace 96 años.

En diferentes ciudades los manabitas festejan a la Virgen de La Merced. En Portoviejo es su patrona. En Bahía su fiesta es tradicional. En Paján reúne al pueblo. Es también la patrona del Ejército Ecuatoriano. (Josar, 2017-09-24)

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