Los Manteños y su cultura en la ciudad de Manta del siglo XXI. – 5.2. –

LOS MANTEÑOS Y SU CULTURA EN LA CIUDAD DE MANTA DEL SIGLO XXI.  TEMA 5.2.: CULTURA MANTEÑA.

Por Joselías Sánchez Ramos. / sjoselias@gmail.com Manta, 2017-09-12.

CREENCIAS.

La cultura manteña era espiritual. Su culto a la serpiente, el jaguar, el puma, el venado, los lagartos, contrastaba con el culto a lo intangible, a la salud, que llamaban “Umiña”, representada por una gran esmeralda a la que pedían sanación. Hacían grandes peregrinaciones a sus templos en la Isla de la Plata y en Jocay con ricos presentes entre ellos pequeñas esmeraldas.

Las sillas de piedra con asiento zoomorfo estaban reservadas para fines religiosos.

Citando a Cieza y a Juan de Velasco, Jacinto Jijón y Caamaño, al hablar sobre los pueblos de la Costa, dice: “En Manta había una diosa, una esmeralda de gran tamaño que curaba las enfermedades y le ofrecían como don, otras esmeraldas. Se llamaba Umiña”.

En la ciudad nativa de Jocay, el famoso santuario de la Umiña se levantaba al final de lo que hoy llama calle 16, en el barrio Córdova, donde se ubicó el antiguo cementerio de Manta y ahora están los bloques Tohallí del Banco de la Vivienda.

Sobre la diosa Umiña han surgido algunas leyendas

Los mantenses de hoy, en cambio, peregrinan a la Virgen de Monserrate pidiendo salud. Los habitantes actuales de la ciudad de Manta sienten respeto por sus creencias, son solidarios, generosos y ejercen la inclusión.

LIGA O CONFEDERACIÓN DE MERCADERES.

Los manteños eran comerciantes y grandes navegantes.

La expansión de los manteños se basó en el comercio y en los excedentes de las cosechas, sostiene Saville. Su economía, en la destreza para la navegación y habilidad para comerciar conformando una Liga o Confederación de Mercaderes según Jijón y Caamaño quien sostiene que esta unidad política tenía como base fundamental la posesión de medios de navegación superiores a los que por lo general tenían los indios sudamericanos. Eran las balsas de madera de gran dimensión que navegaban con vela latina.

Esta tecnología de navegación con velamen y sin quilla les permitía recorrer largas distancias. Su facilidad para entender otros dialectos demuestra sus atributos de pueblo. Son habiles comerciantes con una innata capacidad para establecer rutas del comercio de la concha spondylus, principal producto de comercio

Dada su condición de navegantes son los primeros nativos en encontrarse con los españoles, en alta mar, frente a las costas del Cabo Pasado, Manabí, el 26 de septiembre de 1526, fecha a la que no se le ha dado la connotación histórica de su trascendencia considerando que es el encuentro de dos culturas.

Un buque de los mercaderes manteños (balsa manteña) con vela latina y quilla sorprende al bergantín español piloteado por Bartolomé Ruiz. La historia oficial reseña muy poco sobre este encuentro y los pueblos aborígenes del litoral ecuatoriano. Juan de Sámano, cronista del Rey quien acompaña a Bartolomé Ruiz, reseña el encuentro. Marshall Seville lo transcribe en su libro “Las antigüedades de Manabí, 1907.

Sámano describe una gran embarcación a vela que transportaba personas y mercancías; llevaba un sinnúmero de mercancías, desde cántaros, camisas, paños, ropa de diversos colores y con distintos motivos, piezas de plata, cascabeles, e incluso instrumentos para tasar y pesar el oro; de toda la carga el material precioso eran las “conchas coloradas…, e por estas dan los indios todo el oro e plata e ropas que traen de rescate”. De sus veinte ocupantes, tres fueron tomados como intérpretes.

La tecnología de navegación de los “manteños” era superior a la navegación europea de la época. “El dominio del mar y de las rutas marítimas, lo habían alcanzado a través de un largo proceso de más de 4.000 años desde los albores del Período Formativo Temprano, en tiempos de la sociedad Valdivia”, destaca Jorge G. Marcos Pino en su libro “Los pueblos navegantes del Ecuador prehispánico, 2005; afirma que el poder económico y político de la Cultura Manteña residía en su condición de mercaderes a larga distancia, y haber logrado dominar y articular a cabalidad el variado medioambiente regional.

Los mercaderes manteños, hábiles señores del mar, llegaron hasta el golfo de California en México. También llegaron al Perú y a Chile con el intercambio de la concha Spondylus, sagrada para los antiguos debido a su relación con la fertilidad y la lluvia. Esto los convertía en un pueblo superior.

Estos atributos socioculturales están vigentes en la Manta actual del siglo XXI. Es un pueblo de comercio, el único en Ecuador que, desde más de un siglo viene realizando una “fiesta del comercio” que se inició como “fiesta religiosa y del comercio”. Es un pueblo de navegantes cuya evidencia se muestra en su condición portuaria desde tiempos precolombinos, durante la colonia y a siete años de crearse la República, el gobierno de Vicente Rocafuerte lo declara “Primer puerto marítimo del Ecuador”, para el 2007 se convierte en el primer puerto de transferencia internacional de carga de la costa del Pacífico Sur y, es hoy, el primero puerto pesquero del Ecuador. (Josar, 2017-09-12 / Continúa)

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