Los Manteños y su cultura en la ciudad de Manta del siglo XXI. – 5.1. –

LOS MANTEÑOS Y SU CULTURA EN LA CIUDAD DE MANTA DEL SIGLO XXI.  TEMA 5.1.: CULTURA MANTEÑA.

Por Joselías Sánchez Ramos. / sjoselias@gmail.com  Manta, 2017-09-11.

Señoríos.

Su organización socio política, aunque no estudiada a profundidad, se refleja en la organización de sus Señoríos, su integración en una Liga o Confederación de Mercaderes; las sillas de piedra para los líderes políticos y religiosos; el urbanismo de sus ciudades; los entierros, los adoratorios de la diosa Umiña, venerando lo intangible: la salud; su economía sustentada en el comercio, la navegación y las artesanías.

La silla manteña en forma de “U” sobre figuras humanas o de puma, es el elemento clave de la jerarquía manteña. La silla de piedra asentada en una figura humana en posición de sumisión estaba destinada para los señores; la que tenía figuras de felino era para los sacerdotes. Marshall Saville, en 1906 las encontró en el Cerro de Hojas y se conservan en el Museo Smithsoniano de Washington D.C., USA; Colin McEwan, en 1980 las encontró en el sitio Agua Blanca (Puerto López) y se conservan allí, en el Parque Nacional de Machalilla.

Los cronistas españoles, Joan Samano (1527) y Cieza de León (1553) citan nombres de algunos poblados dispersos pero, posteriores estudios identifican tres importantes señoríos manteños: Jocay con sus pueblos Jocay, Jaramijó, Camilloa y Cama; Picoazá, con sus pueblos Picoazá, Tohalla, Misbay y Solongo; y el tercero es Salangome, con sus pueblos Salangome, Tuxo, Sercapez y Salango (Ernesto Salazar en “La cultura Manteña”, 2008)

Cronistas españoles como Zárate y Cieza de León describen a sus pobladores como hombres de rostro labrado y cráneo deformado que se trasquilaban dejándose una corona a manera de frailes con cabellos a los lados.

Con la llegada de los españoles, los Señoríos manteños desaparecen en silencio. Sus habitantes huyen hacia el interior o son víctimas de las epidemias europeas. Durante la Colonia se reagrupan para formar ciudades como Jipijapa, Montecristi o Charapotó.

Alimentación

La pesca y la agricultura sustentan su alimentación.

María Isabel Silva reporta cultivos de maíz, yuca, camote, frutas como guayaba, aguacate, tuna, melón, piña, ají, que cultivaban en terrazas agrícolas y guardaban en silos de conservación como los encontrados en Jaboncillo o existentes en las montañas de El Aromo y Liguiqui. Para conservar el agua construían pozos y albarradas.

La actividad pesquera fue muy desarrollada reseña Girolamo Benzoni en 1572 y Torres de Mendoza, 1605, afirma que “son los indios de este lugar grandes buzos, hacen pesquerías gruesas de lisas y de otros pescados que se llevan a vender a Guayaquil, a Quito y a otras partes.

Este arte, conocimientos y experticias pesqueras perduran hoy en el pueblo cholo de pescadores a lo largo del litoral ecuatoriano.

Artesanos.

Los mantenses son reputados artesanos en cerámica, orfebrería, tejidos y sobre todo en el labrado de la piedra.

La cerámica manteña es de color negro con superficies muy pulidas, brillantes y decoradas. Gran orfebrería elaborando “piezas martilladas y repujadas como orejeras, narigueras y pectorales” afirma Olaf Holm, 2007.

Sus tejidos de algodón y lana de ceibo son suaves y vistosos. Los tejidos de la paja toquilla, un arte que vienen ejerciendo desde hace 4.000 años, es práctica común hasta nuestros días sorprendiendo a la UNESCO que lo declara “Patrimonio Cultural Inmaterial de la humanidad”.

Un elemento clave de la Cultura Manteña es la silla de piedra en “U”.

Con la piedra también tallan esculturas, estelas, columnas; construyen acueductos, silos para alimentos y agua; la utilizan también para construir los cimientos de sus casas, cuyos restos fueron conocidos como “corrales”.

Otro elemento clave de la Cultura Manteña es la “Estela manteña”. En una laja de piedra de variadas dimensiones (algunas de 1,5 m) tallan una figura central rodeado de pequeños motivos secundarios. Las más conocidas muestran una mujer desnuda en cuclillas en posición de parto; una iconografía asociada a la vida humana y a la naturaleza, sea la concepción o la fertilidad de la tierra. Ello revela que en su estratificación social, la mujer tiene una simbología espiritual vinculada con la vida.

Simple. La silla manteña, el poder; la estela manteña, la vida. En fin, estamos frente a una cultura superior. (Josar, 2017-09-11 / Continúa)

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