Alfaro, su legado para América Latina

Ensayo

Alfaro, su legado para América Latina.

Por Joselías Sánchez Ramos (*).

sjoselias@gmail.com

Manta, 2017-01-28.

Con motivo de los 105 años de la inmolación del héroe nacional, Gral. Eloy Alfaro, presentamos este ensayo que también evoca la sesión inaugural de la Academia Nacional de Historia Alfarista (ANHA) fundada por el Dr. Dumar Iglesias Mata el 25 de junio de 2016

Resumen

Ensayo que reafirma el legado, pensamiento y acción del héroe ecuatoriano Eloy Alfaro cuya monumental memoria inspira al insigne alfarista, Dr. Dumar Iglesias Mata para crear la Academia Nacional de Historia Alfarista (Anha)

Abstrat

Essay reaffirming the legacy, thought and action of the Ecuadorian Eloy Alfaro hero whose memory inspires monumental Alfarist famous, Dr. Dumar Iglesias Mata to create the National Academy of History Alfarist (Anha)

Palabras clave

Alfaro, historia, pensamiento, legado, acción, Academia.

Introducción

El 28 de enero de cada año, fecha de su muerte nos reunimos para celebrar su vida. Es lo que importa, la vida, la vida de José Eloy Alfaro Delgado, héroe del Ecuador, americano de creación como lo califica José Martí, fuego inextinguible de la patria como lo afirma José Peralta.

El 25 de junio de cada año evocamos su natalicio. 104 años despues, el 25 de junio de 2016, el Dr. Dumar Iglesias Mata, insigne alfarista nos reune para reafirmar la vida, la acción creadora, el pensamiento profundo, reafirmar el legado histórico de don José Eloy Alfaro Delgado y, bajo su liderazgo crear la Academia Nacional de Historia Alfarista.

Eloy Alfaro

Nace en Montecristi, Manabí, el 25 de junio de 1842. Muere en Quito, Pichincha, el 28 de enero de 1912. Una vida de 70 años. Desde su niñez demostró su vivaz inteligencia y decidida voluntad. A sus 13 años (1855) encabeza un grupo de jóvenes rebeldes contra el Jefe Político de Montecristi. Su padre lo lleva a Lima, Perú e inicia un periplo por varios países fortaleciendo sus ideas liberales. De retorno a su ciudad, el 5 de junio de 1864 (tiene 22 años), junto a cholos, criollos y mulatos, lidera en Colorado, su primer levantamiento contra el Gobierno de García Moreno e inicia su gesta heroica para transformar al Ecuador.

El “águila roja” sostendrá una larga lucha de 31 años durante los cuales va construyendo su proyecto político para consolidar la nación y transformar el Estado ecuatoriano. Son años de derrotas, persecución y destierros al grito de “¡Viva Alfaro, carajo!” Se lo conoce como el “general de las derrotas, “el viejo luchador”, “el indio Alfaro”.

El 5 de junio de 1895 triunfa la revolución alfarista. José Eloy tiene 53 años y, al llegar a Guayaquil el 24 de julio, proclama su pensamiento y compromiso: “Voy a combatir a los tiranos que os engañan y oprimen. Estad seguros de que os devolveré vuestras libertades y trabajaré sin descanso por vuestro bien. Las creencias del pueblo y todos los derechos legítimos serán respetados por quien ha emprendido en la obra de levantar la República por medio de estas dos grandes virtudes sociales: la tolerancia y la justicia”.

Gobierna al Ecuador como Jefe Supremo por dos veces (dos años, un mes); presidente interino por dos ocasiones (seis meses); y presidente constitucional por dos períodos (9 años, 4 meses). El historiador alfarista Dumar Iglesias Mata en su célebre obra “Eloy Alfaro. 100 facetas históricas” (1995) detalla este proceso:

Presidente constitucional: Del 17 de enero de 1897 al 31 de agosto de 1901, primer período. Del 2 de enero de 1907 al 11 de agosto de 1911, segundo período.

Presidente interino: Del 9 de octubre de 1896 al 17 de enero de 1897, primera ocasión. Del 10 de octubre de 1906 al 1 de enero de 1907, segunda ocasión.

Jefe Supremo: Del 5 de junio de 1895 al 9 de octubre de 1896, primera vez. Del 16 de enero al 9 de octubre de 1906, segunda vez.

En tan solo 11 años y 11 meses transformó la República y fue tiempo suficiente para cumplir su sueño por el que batalló junto a sus montoneros durante 31 años.

El 28 de enero de 1912, en Quito, es asesinado, arrastrado e incinerado por una multitud de 20 mil personas según Federico González Suárez. Tanta gente contra un hombre. Macabro y terrible espectáculo conocido como la hoguera bárbara. Este fue el martirio complemento de su gloria. Desaparecieron su cuerpo pero no sus ideales. Su pensamiento y acción siguen admirables, vigorosos, actuales y se proyectan sobre América Latina.

“Me asesinarán, pero mi sangre los ahogará y cimentará el liberalismo” le dijo varias veces a José Peralta.

Pensamiento de Alfaro

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Alfaro fue, ante todo un pensador, luego fue un hombre de acción. El pensar es una actividad superior que identifica al ser humano. El hombre piensa, razona y acciona.

Alfaro no fue solo un estratega de la guerra y un gestor político admirable que transformó la República. Es también un hombre de pensamiento e ideales que nos ha legado lecciones formidables.

Quiero compartir con ustedes estas seis lecciones que he aprendido de la vida de este ilustre héroe ecuatoriano:

Su ideal alfarista, como doctrina de unión continental y su vanguardia ideológica del radicalismo para transformar la estructura social y política de su país. En el primer caso, superó la doctrina bolivariana de la unidad hispanoamericana para enfrentar la doctrina Monroe impulsada por los Estados Unidos que buscaba poner bajo su protección a los estados latinoamericanos sin considerar la realidad de sus pueblos; Su intervención en la independencia de Cuba, es un ejemplo de su americanismo. En el segundo caso, su vanguardia ideológica es resultado de la reflexión y experiencia vivida a lo largo de su juventud y sus 31 años de lucha revolucionaria construyendo una visión clara de lo que tenía que hacer en la República.

La perseverancia, extraordinaria virtud de pensamiento y acción que los jóvenes del siglo XXI debieran hacer suya. 31 años de luchas y derrotas para alcanzar el poder y transformar la república. “Compatriotas, estad seguros de que si vuestras libertades peligran, estará como siempre con vosotros vuestro compañero y amigo”, pronuncia Alfaro, en Manta, el 12 de septiembre de 1883.

La paz. Adelantado a su tiempo proclama la paz. Su grado de General se lo otorgan dos países centroamericanos por haber evitado la guerra entre sus ejércitos; es un general de la paz. Cuando llega al Ecuador en 1895 después del triunfo del 5 de junio su espíritu inmortal se sublimiza con el “perdón y olvido” para convocar a la unidad nacional, perdonar a sus enemigos, olvidar las ofensas para construir una Patria grande, digna y libre. No hay en Alfaro ni odios ni rencillas. Hay generosidad sin límites. Por algo es manabita. Pocos, muy pocos entienden el llamado de la paz. Es el gran reto para los jóvenes del siglo XXI, construir una cultura de paz en un mundo plagado de injusticia, odio y discrimen.

La familia. Este pensar la familia, este hacer la familia, este sentido de familia que con sus actos proclama es otro ideal que debe encarnarse en las nuevas generaciones. Casado con doña Ana Paredes Arosemena procrea nueve hijos. El ferrocarril que lo conduce a Quito para la inmolación se detiene en Huigra. Al italiano Catani, dueño del hotel, Alfaro pide que lo despida de sus hijos, que acompañen a su madre, que no beban nunca pues no hay nada peor que la embriaguez. “Dígales usted que voy a morir, pensando en ellos, hijos queridos de mi alma”. Guerrero y pensador, estadista y gobernante, sostiene que “El padre de familia, sacrificándose por la causa pública, trabaja no sólo por la felicidad general, sino por la felicidad de sus descendientes en particular”.

La honestidad y justicia. Es el valor de decir la verdad, ser decente, recatado, razonable, justo y honrado. La honestidad implica justicia. Alfaro proclama a lo largo de su vida: “Nada para mí, todo para la patria”.

La tolerancia. Es una actitud fundamental para la vida en sociedad, un valor humano esencial. El reconocimiento de las diferencias, el respeto a las ideas y a las creencias es la gran virtud de Alfaro, hombre superior que implanta el laicismo en la educación para liberar las conciencias, separa la iglesia del Estado, establece el derecho de la mujer a laborar en la función pública y a concurrir a los centros de educación, suprime tributos a los indígenas, la prisión por deudas. La tolerancia es la gran virtud del siglo XXI.

Podemos sentarnos juntos a cuantos ecuatorianos quieran para compartir estas lecciones que he aprendido de la vida ilustre el héroe ecuatoriano, don Eloy Alfaro Delgado.

La acción de Alfaro

En cinco ejes se puede resumir la acción patriótica y política de Alfaro:

Transformación política, organiza un nuevo Estado y lo transforma de clerical a laico y liberal.

Educación, porque su objetivo legítimo era educar y no adoctrinar, por ello construye normales para formar profesores y creación de colegios de humanidades, bellas artes y artesanía.

Inclusión, de la mujer, indigenado, afroecuatorianos, cholos, campesinos y obreros para la justa interacción de la sociedad ecuatoriana sin importar la diversidad de las personas y sus diferencias individuales.

Unidad nacional e integración regional, a través del ferrocarril trasandino Guayaquil – Quito y el diseño de una red de ferrocarriles para exportar la producción agrícola, industria y artesanía de los diferentes sectores de la República.

Unidad continental, a través de la integración de las naciones centroamericanas, la independencia de Cuba y la detente a la doctrina Monroe.

El legado, su vida.

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No solo es un guerrero. Es también un pensador profundo que determina los compromisos del ciudadano de este siglo. “El suplicio más horroroso que puede soportar un verdadero patriota en la vida es ver a su patria escarnecida y vilipendiada por falsos redentores y no poder salvarla. Únicamente la lucha puede mitigar un tanto los padecimientos del buen ciudadano”

Muchos de los que hoy se proclaman alfarista no entienden la praxis de su pensamiento para construir una ecuatorianidad robusta y trascendente. Siguen predicando el odio para dividir a los habitantes de la República. Los forajidos mostraron su odiosidad y otros reviven las frases del arrastre repitiendo las palabras de J. Vargas Vila, sin haberlo leído.

Su espíritu inmortal se sublimiza con el “perdón y olvido” para convocar a la unidad nacional, perdonar a sus enemigos, olvidar las ofensas para construir una Patria grande, digna y libre. No hay en Alfaro ni odios ni rencillas. Hay generosidad sin límites.

Alfaro ya perdonó a sus enemigos. Es hora de entendernos. Es hora de construir una ecuatorianidad poderosa y una latinoamericana unida. Sentirnos y llamarnos, orgullosamente ecuatorianos y latinoamericanos. Es difícil pero no imposible.

ANHA

La Academia Nacional de Historia Alfarista es una organización de ciencia e historia. Creada por el Dr. Dumar Iglesias Mata el 25 de junio de 2016 tiene “el propósito de consolidar el legado histórico del Libertador ecuatoriano Eloy Alfaro Delgado” según lo afirma en la sesión inaugural.

En aquella memorable sesión inicial sus miembros, escritores, intelectuales y académicos de prestigio, autores de obras, ensayistas e investigadores del legado histórico de Alfaro, designan a Iglesias Mata como Presidente fundador.

La Academia Nacional de Historia Alfarista convoca:

A los manabitas al aprendizaje de la historia, al estudio severo del legado histórico de Alfaro, al análisis y discusión del pensamiento alfarista para comprender por qué es un paradigma del ciudadano del siglo XXI.

A los ecuatorianos, para reconocer nuestra memoria histórica desbrozándola de ataduras ideológicas e intereses partidistas.

A los ciudadanos del mundo para asumir el compromiso de un nuevo sueño: vivir en paz, es uno de los legados de Eloy Alfaro.

Compromiso

Desde mi perspectiva, la Academia Nacional de Historia Alfarista asume el compromiso de:

Consolidar el legado histórico de don Eloy Alfaro Delgado.

Estudiar científicamente del pensamiento alfarista.

Superar el continuismo a través del diálogo crítico.

Generar nuevas investigaciones para artículos científicos y tesis que le permitan a los ciudadanos del mundo comprender la monumental obra y el pensamiento superior de Eloy Alfaro Delgado.

Ubicar al héroe nacional del Ecuador como paradigma del ciudadano del siglo XXI.

Recuperar la historia como disciplina del conocimiento humano reconociendo su trascendencia en la cultura universal.

Corolario

En esta segunda década del siglo XXI un  grupo de manabitas liderados por el Dr. Dumar Iglesias Mata asumen el compromiso histórico del legado de Alfaro para estudiar, reflexionar y aportar en la comprensión de los procesos que han conducido a la situación actual a nuestra América Latina en general, al Ecuador y a Manabí, en particular, reafirmando los valores universales de educación y salud, justicia e igualdad, paz y democracia. (Joselías Sánchez Ramos / sjoselias@gmail.com / Manta, 2016-10-15)

Bibliografía

Alfaro Reyes, Eloy (2012) “Medio siglo de lucha”, Casa de la Cultura Ecuatoriana, núcleo del Chimborazo,

http://www.culturaenecuador.org/images/stories/documentos/libros/mediosiglo.pdf

Andrade Rodríguez, Roberto (1985) “Vida y muerte de Eloy Alfaro”, Editorial El Conejo, Quito, Ecuador.

Iglesias Mata, Dumar (1995) “Eloy Alfaro, 100 facetas históricas”, Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo de Manabí, Portoviejo, Ecuador.

Iglesias Mata, Dumar (2012) “Los asesinos de Alfaro”, Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo de Manabí, Portoviejo, Ecuador.

Janón Alcívar, Eugenio de (1948) “El viejo luchador”, Editorial Talleres Gráficos Nacionales, Quito, Ecuador.

Loor Moreira, Wilfrido (1982) “Eloy Alfaro”, 2da edición, Editorial Talleres Gráficos Minerva, Quito, Ecuador.

Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, Comp. (2013) “Eloy Alfaro, líder de nuestra América”, http://cancilleria.gob.ec/wp-content/uploads/2013/11/libro-eloy-alfaro-final-7-octubre-2013.pdf

Pareja Diezcanseco, Alfredo (2002)  “La hoguera bárbara”, Editorial Libresa, Quito, Ecuador.

Peralta, José (1918) “Eloy Alfaro y sus victimarios”, Fundación internacional Eloy Alfaro.

(*) José Elías Sánchez Ramos. Miembro de número de la Academia Nacional de Historia Alfarista. Investigador y académico de la comunicación, periodista colegiado 069-M, docente universitario jubilado, historiador manabita. Miembro del Consejo Consultivo de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo de Manabi. Miembro de la Sociedad Bolivariana del Ecuador – Manabí. Miembro de la red internacional Historia al Debate. Condecoración “Asamblea Nacional de la República del Ecuador, Dr. Vicente Rocafuerte” al mérito cultural y educativo. Condecoración “Eugenio Espejo” al mérito periodístico por la Federación Nacional de Periodistas del Ecuador. Condecoración al mérito periodístico por el Municipio de Manta, Manabí. Declarado “Patriarca de la Facco” – Facultad Ciencias de la Comunicación de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, por ser gestor, impulsador y visionario de su creación. Mensajero de la paz declarado por la UNESCO – 2002, Licenciado en Ciencias Sociales, Políticas y Económicas por la UTPL (Loja); Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la ULEAM, Diplomado en pedagogía compleja por la Multiversidad Edgar Morin, México; Diplomado en gestión académica Universitaria por la ULEAM; Diplomado en docencia universitaria por la ULEAM, Especialista en gerencia estratégica de la comunicación organizacional por la UTE (Quito), Especialista en diseño curricular por competencias por la Universidad del Mar, Chile; Maestrando en Periodismo por la ULEAM, Doctorando en Ciencias Pedagógicas por la Universidad de Holguín, Cuba.

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