Nuestro mundo político.

Nuestro mundo político.

Por Joselías Sánchez Ramos.

Hola amigos. En el proceso electoral que vive Manabí y concluye el 19 de febrero, con sus respetables excepciones lo que hay son candidatos electorales con simpatías difusas. Lo que Manabí requiere son políticos.

El político es un pensador, es un actor de la política. La política como actividad intelectual, la política como acción para superar los conflictos de la sociedad.

La política es una actividad exclusiva de la sociedad humana, una actividad de relación con los otros miembros, una acción que surge para superar los conflictos de esta relación social que afectan su estructura y/o su funcionamiento.

El conflicto social, siendo un problema de relación, surge por desavenencias, intereses, valores, visiones diferentes y/o posiciones contrapuestas que perturban la convivencia armónica de los miembros de dicha sociedad.

Por tanto, el principal objetivo de la actividad política es lograr la convivencia armónica de todos, superando los conflictos para transformar la relación social hacia un nivel superior.

Cuando surge un conflicto social lo primero que hace el hombre es pensar cómo resolverlo. Pensar es tener ideas. Este conjunto de ideas, esta acción de pensar para superar el conflicto o transformarlo en una relación superior es lo que conocemos como “ideología”, una ideología social, una ideología política.

Superemos la historia de las ideas políticas para desembocar en nuestro mundo actual donde prima la democracia como sistema de ideologías para lograr un gobierno de todos.

La democracia da por probada, aceptada y legalizada la superioridad legítima de la mayoría para representar a todos. La sociedad, mediante el ejercicio del sufragio, elige por mayoría al o a sus representantes quienes tienen la obligación de ejercer la política para superar los conflictos sociales.

El sociólogo Lewis A. Coser considera al conflicto como una lucha por los valores y por el estatus, el poder y los recursos escasos, en el curso de la cual los oponentes desean neutralizar, dañar o eliminar a sus rivales para imponer su ideología, es decir, su manera de pensar cómo resolver, superar, transformar la sociedad para lograr la armonía de vida que requiere el bienestar colectivo o, en nuestro caso, el buen vivir.

Con sus respetuosas excepciones, los actores de nuestro mundo político, los protagonistas de este proceso electoral que concluye el 19 de febrero, los candidatos a las diversas dignidades están demostrando su escaso conocimiento de la política y de la actividad política; son candidatos electorales con simpatías difusas.

Lo que Manabí requiere son políticos. (Josar, 2017-01-20)

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