“El terremoto nos deja una gran lección. Debemos crear una nueva cultura urbana

Diario Fénix 7.8

Entrevista a Joselías Sánchez Ramos

Por Fabián Santana.- Estudiante de periodismo de la Facultad Ciencias de la Comunicación y redactor del periódico estudiantil “Diario Fénix 7.8”.

Joselías Sánchez Ramos es un destacado historiador de la ciudad de Manta, muy orgulloso y defensor de los intereses de su tierra. Se desempeñó por varios años como docente en la Universidad Laica “Eloy Alfaro de Manabí”, es el gestor de la creación de la Escuela de Periodismo transformada luego en Escuela Ciencias de la Comunicación y es hoy la orgullosa Facultad Ciencias de la Comunicación razón por lo que fue nombrado su patriarca”, es el “Patriarca de la Facco”. Como damnificado de la zona 0 de Manta, el historiador nos cuenta sus vivencias en Tarqui y los cambios vividos luego del 16-A.

Pregunta 1. – Licenciado Joselías, ¿cómo era la Parroquia Tarqui de sus primeros recuerdos y  qué hechos la convirtieron en el corazón comercial de Manta?

Respuesta 1: “Una pequeña comunidad de vecinos, cholos pescadores y montuvios avecindados venidos sobre todo desde Santa Ana, todos amigos y solidarios, juntos en la fiesta de San Pedro y San Pablo, en las procesiones del viernes santo y en los chigualos.

Observo que Tarqui fue siempre la parroquia de la riqueza, del trabajo, de la producción, del comercio, de la pesca y del turismo; en la parroquia Manta están la administración pública, las oficinas profesionales, la banca, la gran hotelería y el puerto marítimo. Después del terremoto, la actividad comercial de Tarqui se movió hasta Manta dinamizando su economía popular. Para muestra mire usted la calle 13.

Desde la segunda década del siglo XX a Tarqui llega el ferrocarril con la tagua, los sombreros y otros productos de exportación.

En Tarqui están las industrias botoneras, algodoneras, aceiteras y luego las grandes piladoras del café de exportación; cito: IBE, Ales, Inalca, en las piladoras de café trabajan cientos de mujeres recogiendo el grano para la exportación, estibadores y un incesante comercio con el interior de la provincia sea por la tagua, el algodón, la palma real y el café. Hasta Tarqui llega la carretera desde Portoviejo y Guayaquil que permite el intercambio con el interior de la república.

Tarqui con su balneario se transforma en el lugar de descanso de toda la provincia y del turismo nacional; en su Hotel Manabí se hospedan desde los Presidentes de la República hasta los personajes más importantes que visitan la ciudad; en su playa están los primeros grandes centros de diversión: el Playita Mía donde se formó la orquesta Dacho Pablo y su Conjunto, y la Carpa Miramar donde su formó la orquesta Los Joker del Ecuador.

A Tarqui llega la inmigración manabita y de todo el país, se asienta en sus barrios; hoy tiene más población y votantes que la parroquia Manta. La pesquería de Tarqui alimenta a los habitantes del cantón, de la provincia y fortalece la exportación de la pesca blanca.

Los campesinos con sus productos, los comerciantes de pescado, las fabricas con su producción y los trabajadores con su salario constituyen una gran población que demanda víveres, servicios y mercancías, entonces, su pequeña “Placita” se convierte desde 1972 en el “Mercado de Tarqui” y para 1980 es ya un emporio de comercio que obliga a los bancos abrir sucursales y las factorías de pescado se instalan en Los Esteros.

Para inicios del siglo XXI y a pesar del abandono en la obra pública que soporta por la inequidad de los gobiernos local, provincial y nacional, Tarqui es la parroquia que mueve miles de dólares diarios con su comercio, con la exportación de la pesca blanca, con sus tagueras, con su grandes talleres artesanales, con sus tiendas de barrio diseminados en todos los sectores, con sus restaurantes, sus grandes almacenes, con su hotelería y operadores del turismo doméstico y nacional instalados en el borde costero de la bahía que se incrementa con la vía puerto – aeropuerto.

Antes del terremoto nadie dudaba del colosal comercio de Tarqui para toda la provincia.”

Pregunta 2. – Profesor, conociendo su gran actividad socio política ¿Qué hecho más significativo vio concretarse para el desarrollo de la ciudad?

Respuesta 2. “El hecho más significativo es la construcción de las obras portuarias y las obras complementarias al desarrollo de Manta. Con esto respondo su pregunta.

Para su conocimiento cito otros hechos vinculados al desarrollo de la ciudad de Manta que comprende a Tarqui, Los Esteros, Eloy Alfaro y San Mateo; todos somos Manta y no sólo la parroquia cabecera cantonal.

Por ejemplo, el agua potable. Manta es una ciudad sin fuentes hídricas, pero desde 1935 trajo agua desde El Aromo y, cuando fue insuficiente por su creciente población trajo agua desde Santa Ana (Cazalagarto) en 1972. Luego complementó el abastecimiento de agua con El Ceibal (Rocafuerte) en el 2004. Esta es otra proeza.

Otro hecho significativo es la educación. Manta logra la creación del Colegio Técnico (1961) para los hijos de los artesanos, pescadores y comerciantes. Luego logra el Colegio Manta (1966) para la educación de las mujeres que no tenían acceso a la educación privada. Sus empleados logran la creación de la extensión universitaria (1968) y  durante más de una década el pueblo de Manta trabaja para convertirla en universidad autónoma hasta que en 1985 presiona para que el Presidente Febres Cordero firme el decreto de creación de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí.

La electrificación. De una pequeña plantita de Cima (Casa Azúa) a los buques planta generadores de electricidad (1964), ocho años más tarde la Central Termoeléctrica Miraflores (1972) y la construcción desde Manta de las líneas eléctricas que llevaron la luz y fuerza eléctrica hasta la más apartada población de Manabí. “La electricidad llega primero que los caminos”, fue una frase retumbante a fines de los años 70.

Telecomunicaciones: En 1961, el señor Pedro Balda, exportador de café contrató con su propio dinero la instalación de los teléfonos de tres dígitos con la empresa Telecom del Ecuador S.A. emprendimiento avalizado por el Municipio. Luego vendría el Estado con Emetel, Pacifitel y CNT.”

Pregunta 3. – Maestro, los manabitas son muy orgullosos de su tierra, les brinda alimentación, seguridad y bienestar, pero durante  la catástrofe del “16 A” muchas vidas se perdieron y con el desastre muchas cosas cambiaron. Ellos reaccionan frente a la tragedia y escuchan frases como: “De esta nos Levantamos”, “de mi tierra no me voy” ¿A qué se debe este comportamiento de los manabitas

Respuesta 3. “El comportamiento de los manabitas está vinculado con su arraigo a la tierra y con su poderosa identidad cultural.

Cuatro características sociológicas le son muy visibles: su elevada percepción de la libertad, su extraordinaria capacidad de trabajo, su generosidad sin límites (solidaridad) y su optimismo desbordante.

Observe usted, estamos superando la tragedia con o sin la colaboración gubernamental.

Ejerce, tal vez sin saberlo, un poderoso perfil socio político: la unidad en la diversidad; la unidad es el manabitismo;  la diversidad es el cantonalismos. Sus lectores me dan la razón, todos somos manabitas.

No debemos olvidar que hay un antes y un después del terremoto.

El terremoto nos ha permitido descubrir nuestras vulnerabilidades: vulnerabilidades sociales (éxodo, desamparo de los viejos, familias sin viviendas); económicas (desocupación, comercio destruido); urbanísticas (destrucción de servicios públicos, hoteles y edificios privados); y sobre todo, vulnerabilidades políticas (tardía reacción de las autoridades, desorganización y falta de transparencia en el  reparto de ayudas, ausencia de políticas para enfrentar desastres, déficit democrático en la atención de los damnificados)

Pero el terremoto también puso a prueba nuestras fortalezas individuales y sociales, como usted percibe.”

Pregunta 4. – Licenciado Sánchez, nosotros somos sobrevivientes de esta tragedia, usted al igual que muchos perdió su vivienda, ¿cuál fue la historia de su hogar, como eligió el lugar en la playa de Tarqui, los esfuerzos de construcción a través de los años, alguna anécdota?

Respuesta 4. Mi hogar es una historia humana. Soy manabita y mantense de nacimiento. Mis padres vivieron en Tarqui, Mis abuelos maternos vivieron en Tarqui, No tengo memoria desde cuándo, sólo sé que mi abuelo y su padre, montecristenses, eran montoneros de Alfaro. Después de la muerte de Alfaro vinieron a Manta en el ferrocarril y se instalaron en La Ensenada (hoy Tarqui).

Yo nací en la playa de La Ensenadita, crecí en la playa de Tarqui. Decidí vivir frente al mar. Con Cecilia ahorramos y en 1972 compramos,  en la playa de Tarqui, el terreno de nuestra propiedad.

Desde 1971 fui profesor del Colegio Manta; antes de irme a la Universidad Central me desempeñe como profesor del Colegio San José. Desde 1970 ejercí el periodismo escrito en Diario El Mercurio, era corresponsal de prensa de Agencia Ecuatoriana de Prensa (Guayaquil) y diario El Tiempo (Quito) Desde 1962 ejercía el periodismo radial.

En 1975 siendo Presidente de la UNP de Manta fui perseguido por la dictadura militar. Con prestantes ciudadanos organizamos la Junta Cívica, me designan secretario y se ejecuta el paro cívico de Manta que reclama fondos para las obras de alcantarillado sanitario. La dictadura militar nos acusa de sediciosos. Apresan a cinco dirigentes cívicos: Pedro Balda, César Acosta, Guillermo Proaño, Enrique Largacha y Gonzalo Vera. Permanecí en el ostracismo durante seis meses pero ganamos. Se asignaron los fondos y se inician las gestiones para el nuevo hospital de Manta.

Para 1984 con un préstamo del Seguro Social construí mi casa.  Consulté varios ingenieros sobre cómo construir en la playa. Apliqué las decisiones técnicas e invertí la mitad del préstamo en la cimentación porque mi proyecto era una casa de cuatro pisos, un piso para cada hijo. El dinero sólo me alcanzó para la planta baja.

Años después invertí otros ahorros e instalamos Ventarrón Radio Interactiva que funcionaba en la misma casa, alcanzó gran sintonía pero la cerró el Gobierno de Fabián Alarcón acusándome de querer desestabilizar la paz pública.

Desde 1976 trabajé como relacionista en la Empresa Eléctrica, fui uno de los  mejores; el Presidente Sixto Durán Ballén me entregó un reconocimiento. A los 23 años de trabajo me retiré y con la bonificación que recibí comenzamos a construir la segunda planta.

Luego Cecilia accede a un préstamo en la Mutualista Pichincha, terminamos el piso y comenzamos una nueva empresa: Tohallì Center, centro de culturas y eventos para fortalecer la alegría de vivir de las familias de Manta, un emprendimiento para cuando seamos viejos. Se logró otro préstamo para la tercera planta.

Cuando Cecilia y yo nos jubilamos de la docencia universitaria con el bono de jubilación construimos el cuarto piso con un gran departamento para nuestro hijo que retornaba desde los Estados Unidos.

El 16 de abril hubo el terremoto. El 16 de mayo el derrocamiento de mi casa, del Tohallí Center. Mi familia está viva. Doy gracias a Dios. Nos hemos repetido: “Volveremos”. Vamos a construir otra vez “la alegría de vivir”.

Una anécdota –como mirando en sus adentros- nos dice: “El abrazo a mi mujer. Cuando ya no se movió mi casa, en medio de la oscuridad, camino hacia Cecilia y la abrazo; sentí una infinita sensación de amor, era un abrazo de protección. Durante el terremoto ella estaba en el dormitorio y yo en mi oficina.

“Los hijos. Al reunirnos en un infinito abrazo y en medio de la oscuridad los dos al mismo tiempo, preguntamos: “¿Y, los chicos?. Mi hijo mayor ya estaba a nuestro lado. Luego llegaría Grígory, más tarde Candy. Paul está en los Estados Unidos.

“El horror de la tragedia. Sentí la impotencia de ser viejo y no poder ayudar a mover los escombros cuando todos gritaban por sus seres queridos sepultados. A veces, en silencio y a escondidas se me salen las lágrimas.

Cuando salimos vivos de la casa y mi familia está en el malecón con los vecinos, comencé a caminar hacia donde se escuchaban los gritos. Caminé por las calles de Tarqui, con la luz de la luna o de las linternas, contemplé el horror, el infierno había llegado. Las escenas de esa noche me siguen impactando. Este terremoto me llegó cuando estoy viejo, me sentí impotente frente a los gritos y el llanto, los escombros y la desesperación, personas arrodilladas unas, otras corriendo mientras la angustia por buscar a sus seres queridos desconcertaba a todos. Aun me siento impotente, los vecinos de Tarqui sufren en silencio mientras los periódicos informan de grandes ayudas. Hay un descontento social por las condiciones de la vida cotidiana que las autoridades no perciben.”

“Mi hogar es una historia humana. Un parroquiano de Tarqui y una manteña del barrio 8 de diciembre, se enamoran y se casan. Ella se fue con su marido a vivir a Tarqui durante 47 años. El terremoto me la devolvió a la parroquia Manta.”

Pregunta 5. – Maestro, ¿usted creé se recuperara esta zona, qué es necesario para aquello?

Respuesta 5. “Si, nos recuperaremos.

Para ello es necesaria la participación ciudadana de los vecinos de Tarqui, hay que estar vigilantes, hay que ser exigentes; hay que  recordar que nadie te reconoce los derechos, hay que exigirlos.

Es necesario defender la educación de niños y jóvenes exigiendo que las escuelas y colegios sean construidos en los mismos lugares donde estaban antes del terremoto.

Es necesario que los proyectos urbanísticos no atenten contra el derecho de vida de los vecinos, que se respeten sus derechos ciudadanos, que no se les expropien sus terrenos con el argumento de nuevas obras urbanas.

Es necesario que se autorice el retorno de los vecinos de Tarqui para que reconstruyan sus casas deterioradas y/o construyan sus nuevas viviendas, para que puedan  habilitar sus negocios y ejercer la calidad de vida que la Constitución de la República proclama.”

Pregunta 6. – Profesor, ¿tiene un mensaje final?

Respuesta 6. “El terremoto nos deja una gran lección. Debemos crear una nueva cultura urbana. Hay que desterrar aquello de “Vivir de Manta” para asumir un “Vivir en Manta”.

Recordemos que Manta es una ciudad para ser amada no  explotada. Por eso, nuestros mayores repetían: “Manta será grande con el esfuerzo de todos” (Manta, agosto de 2016)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s