“Gustavito” Salvador Vásquez Mero

Manta ha tenido cambios rotundos

Gustavo Salvador Vásquez Mero

“Gustavito”

Técnico en telecomunicaciones trabajando en Ietel, Emetel, Pacifitel y ahora CNT empresa de la que se separa después de 36 años (2009) para acogerse a la jubilación. Un año después, por un derrame cerebral permanece inmovilizado cinco años, “encerrado en casa”, enfermedad que supera con el amor y cuidado de la familia. Ya recuperado lo “sacan a recorrer la ciudad” y ve que “Manta ha sufrido un cambio rotundo”.

Sus padres vienen desde Jipijapa, se domicilian en el tradicional barrio 8 de diciembre donde nace hace 64 años (1951) y crece al calor del manteñismo, la bohemia, la cultura y los bailes del Coliseo Obreros.

“En mi barrio conocí gente muy linda y honorable como don Lorgio Pinoargote, Viliulfo Cedeño, Napoleón Ramos, Heráclito Chávez; hoy vivo en el Barrio Santa Mónica, Ave. 26 y calle 16” comenta durante un encuentro casual en la exposición pictórica de Salvador Bacón en el Museo Etnográfico Cancebí.

Allí, mientras observamos “El llanto del colibrí”, una pintura de 1.600 dólares, se escuchan dos nombres: “Doña Cecilia”…, “Gustavito”…, vecinos que se abrazan e inician un diálogo de recuerdos.

“Gustavito” narra su obligada reclusión de cinco años por enfermedad y la sorpresa que le causa Manta cuando la vuelve a recorrer junto a su familia.

Mantense orgulloso de su tierra es recordado por su sencillez y respetado por su honorabilidad. La ciudad conoció de su responsabilidad como técnico en la empresa de telecomunicaciones y de su incansable presteza para resolver los reclamos de la ciudadanía. Cecilia recuerda a Amadita, Corina, Lastenia, Freddy, Wilson, Oscar Bastidas y otros trabajadores de telecomunicaciones quienes jamás fueron indiferentes a los reclamos del cliente.

1 Gustavo Salvador Vasquez Mero

Bueno, eran otros tiempos, tiempos en que los servidores públicos asumían los problemas ciudadanos como propios. Hoy se percibe la indiferencia del servidor público frente al reclamo ciudadano, a veces hasta descorteces para atender a la gente.

Esta evocación de “Gustavito” para convocar a los actuales servidores públicos que atienden en las oficinas públicas, para recordarles que viven en Manta, ciudad de gente humilde, trabajadora y generosa, para pedirles que aprendan a palpitar al ritmo del noble corazón manteño que vive sin complejos frente al mar y con libertad para respetar a todos los que vienen con buena voluntad para crecer juntos. (Hombres de mi pueblo. Joselías Sánchez Ramos. Manta, 2015-11-17)

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