Manabí 2014 – 3

Evocaciones Manabí – 2014Imagen
Manabita, paja y sombrero

Por Joselías Sánchez Ramos
Joselias2022@outlook.com / joselias@gmail.com / jose.sanchez@uleam.edu.ec
Manta, 10 de diciembre de 2012

Diciembre 5, 2012, UNESCO declara patrimonio intangible de la humanidad al tejido tradicional del sombrero de paja toquilla. Reconocimiento y gratitud para el Ministerio de Patrimonio Cultural y el INPC. Gran gestión del Gobierno Nacional. El Grupo Cultural Manta en su última reunión resolvió solicitar a las autoridades se declare esta fecha como Día del Patrimonio Cultural Inmaterial de Manabí.

Hola amigos. Mi hermano, Alfonso Sánchez, quien investiga la identidad cultural manabita, comparte conmigo algunos de sus apuntes sobre el tejido del sombrero de paja toquilla en la parroquia Picoazá, cantón Portoviejo.

En primer lugar afirma que el tejido de la fibra natural de paja toquilla para elaborar sombreros es un arte tradicional generacional desde épocas precolombinas. La fibra proviene de una palma sin tronco (Carludovica Palmata) cuyas hojas en forma de abanico salen desde el suelo y se cultivan en las partes montañosas de Manta, Montecristi y Santa Elena.

Las culturas prehispánicas de Manabí vienen tejiendo la paja toquilla desde hace 500 AC. Durante la conquista y la colonia mantuvieron la tradición, de manera especial los pueblos de Jipijapa y Montecristi quienes comerciaban el sombrero con los españoles de los buques que acoderaban en Manta durante sus viajes desde Panamá a Lima y viceversa.

Este comercio los fue haciendo económicamente autónomos de manera que pudieron mantener su independencia con respecto a la Villa de Portoviejo habitada por unos pocos españoles. A principios de la era republicana de Ecuador los sombreros de paja toquilla fueron un importante rubro de exportación hacia Panamá popularizándose durante la construcción del Canal de Panamá. Desde aquí se los distribuye al mundo conociéndoselos como “Panamá hat”. Hoy en día es una actividad relegada a pequeñas comunidades que aún conservan esta tradición, tales como Pile en Montecristi y Picoazá en Portoviejo.

Pile

La diferencia con Picoazá es que en esta población el tejido es más fino. Es tal su importancia que el Instituto Nacional del Patrimonio Cultural ha logrado establecer una escuela de tejedores para fortalecer este patrimonio cultural inmaterial. Parte de esos tejedores se presentaron en Portoviejo en un maravilloso evento que el INPC-R4 que preside el mantense, Arq. Alberto Paz Zambrano, organizó para el pasado 5 de diciembre.

Pile es un poblado rural del cantón Montecristi ubicado hacia el sur en la ruta Spondylus.

Picoazá

Es una parroquia urbana del cantón Portoviejo con 19 mil habitantes de los cuales, tres mil habitan en la cabecera parroquial. Aquí existen unas 200 personas, entre hombres y mujeres, que tejen un promedio de 163 sombreros diarios.

Los tejedores de Picoazá compran la paja a los comerciantes que la traen desde El Aromo y Santa Elena. Cumplen el proceso de secarla al sol si la paja llega verde. Los cogollos se mojan y se secan en tendidos; se trasladan a las “máquinas” (cuartos) donde son sahumados con azufre durante una noche. En un día tejen un sombrero y se emplean de 6 a 7 cogollos. Primero la plantillada con ocho hebritas, luego tres raleos que forman la armadura, la copa en la horma, la oreja, la falda, finalmente el remate y se cortan los flecos. Un vendedor pasa comprando en 4 dólares cada producto. El sombrero de paja toquilla es un ícono de la cultura manabita, relata un estudio del INPC – R4 de Manabí

Carmen Pin

Es una picoaza que nace en 1949. Desde los diez años, su madre le enseña el arte de tejer sombreros. Era muy exigente. La obligaba a tejer un sombrero diario. “Mi mamá tejía la plantillada y yo bajaba copas”. Es madre soltera y a su hija también le enseñó a tejer: “lloraba mucho por el remate pero ahora es rápida”. A su madre le enseñó su abuela.

Toda su vida ha tejido y ha vivido del tejido. Teje un sombrero por día y emplea 7 cogollos; utiliza la técnica del tejido de a dos, (“vota uno y coge dos”, la mano derecha una hebra y la mano izquierda dos hebras para el tejido) Con los 4 dólares que le pagan por cada sombrero ha mantenido a su familia.

Carmen siente la tejedura del sombrero como parte de su vida; en cada tejido de coge uno y vota dos reafirma la tradición de sus ancestros y el orgullo de ser chola picoaza; así le ha enseñado a su hija como a ella le enseñó su madre y su abuela. En Picoazá hay que comprar la paja toquilla. Doce cogollitos cuestan $1,50. Con 12 cogollos teje un sombrero y una ralea. Los cogollos se deben preparar, secar, sahumar y “majar” la paja antes de tejer. Es una tarea laboriosa, cansada por la posición que asume la tejedora. Tejer un sombrero comienza con la plantillada, se utilizan 8 hebritas; luego la copa, la falda y el remate.

Tejer sombrero es una artesanía subvalorada a pesar del enorme potencial económico que representa para los exportadores y se ha ido perdiendo su valor social y económico. Cuando se conversa con Carmen nada se sabía sobre la declaratoria de la UNESCO. Ahora, el tejido tradicional del sombrero de paja toquilla es patrimonio cultural intangible de la humanidad.

Día de Manabí

ImagenConsiderando que el 5 de diciembre de 2012, la UNESCO declara patrimonio intangible de la humanidad al tejido tradicional del sombrero de paja toquilla, el Grupo Cultural Manta reconoce la gran gestión del Gobierno Nacional, de su Ministerio de Patrimonio Cultural y del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, de manera particular de la Regional 4 (Manabí y Santo Domingo) cuyo Director es el arquitecto mantense, Alberto Paz Zambrano.

Así mismo, en su última sesión, resolvió solicitar a las autoridades del GAD Provincial integrado por los alcaldes de los GAD Municipales que se declare esta fecha como Día del Patrimonio Cultural Inmaterial de Manabí.

La tejedura de la paja toquilla tiene más antigüedad que la identidad cultural manabita. Manabí recién se constituye hace unos 200 años (1824) Los ancestros manabitas vienen tejiendo la paja toquilla hace mas de dos mil años.

Lo extraño es que esta Declaratoria de la UNESCO ha producido más alegría en los cuencanos que en los manabitas. Entonces, uno se pregunta: ¿Será un mito la identidad cultural manabita?

SÁNCHEZ RAMOS Joselías
Docente universitario, periodista y escritor
Manta, 10 de diciembre de 2012

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